El calentamiento global no es algo que podamos seguir pasando por alto y muchos aún no saben que nuestros hábitos alimenticios están muy ligados a este problema. Por esta razón,  Million Dollar Vegan, una ONG internacional que promueve el veganismo sin fines de lucro, ha decidido compartir algunos de los beneficios ambientales del veganismo. 

De acuerdo a los últimos estudios, después de la industria de energía fósil, la industria alimentaria y la pesca son los sectores que mayor impacto tienen en el medio ambiente. 

Este es un problema tan grande que incluso la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) ha comenzado a considerar el impacto ecológico para el desarrollo de sus guías de recomendaciones nutricionales.

 
Ventajas ambientales del veganismo

El veganismo es una corriente alimenticia que excluye cualquier producto de origen animal como la leche, los huevos, la miel, el  queso y la mantequilla. Sin embargo, a diferencia del vegetarianismo, el veganismo no solo es una forma de comer, es todo un estilo de vida. 

Los veganos además de eliminar los alimentos de origen animal, también reducen el consumo de cualquier tipo de producto de origen animal. Promoviendo así un cambio no solo en la salud de las personas, también en el medio ambiente. Pero este no es su único beneficio: 

  • El veganismo puede ayudar a frenar el calentamiento global. De a cuerdo a la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en los últimos 6 años la temperatura del planeta ha ido en aumento. Y la ganadería industrial es responsable del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Garantiza alimentos para toda la población. La ONU reveló que el año pasado 690 millones de personas en el mundo padecieron hambre. Esta problemática podría revertirse si, tal como alertó el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), se destinarán los cultivos para alimentar a 3.500 millones de personas, en vez de destinarlo a la agricultura animal.
  • En América Latina, las poblaciones globales de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces sufrieron una disminución del 94% desde 1970. La degradación del hábitat natural y la deforestación son las dos principales causas de esta drástica pérdida, estrechamente ligadas al consumo de animales.
  • Disminución de la propagación de enfermedades letales de origen zoonótico. El sarampión, la tos ferina, la fiebre tifoidea, la lepra, el ébola, la gripe aviar y porcina y el COVID-19 son enfermedades de origen animal, que por el consumo de animales, pasaron a los seres humanos, provocando epidemias.
  • Cuidar el agua. Según la ONU, su uso global se multiplicó por 6 en los últimos 100 años y seguirá aumentando un 1% anual. Hoy, los recursos hídricos mundiales están en peligro. De acuerdo a los estudios se destinan toneladas de agua para la producción de productos de origen animal y a este ritmo, especialistas afirman que para el 2030, la demanda de agua aumentará un 50%.