El 13 de julio de 2014 se disputó la final de la Copa del Mundo en Brasil. Alemania y Argentina volvían a verse las caras en una final mundialista por tercera vez en su historia. Era y es una rivalidad con tintes de honor para ambas naciones. 

En México ‘86, el triunfo fue para la Albiceleste comandada por Diego Armando Maradona. En Italia ‘90, la victoria fue para la Mannschaft con un penalti muy polémico que marcó el árbitro uruguayo-mexicano Edgardo Codesal y fue anotado por Andreas Brehme. 

 

Argentina llegó a Brasil 2014 con ganas de revancha por el Mundial perdido en 1990. Pero Alemania no estaba dispuesta a concederle ese desquite. Por el contrario, quería repetir como vencedora y demostrarle quién era superior.

Ambas selecciones saltaron a la cancha del legendario estadio Maracaná. Todos los reflectores estaban en la Albiceleste, principalmente con Lionel Messi,quien salió como capitán y había expectativa de que repitiera la hazaña de Maradona 28 años atrás.

 

 

Del lado alemán hubo un detalle que llamó la atención. ¿Cuál? El entrenador Joachim Löw mandó de titular a Christoph Kramer en sustitución de Sami Khedira, quien se había lesionado en la semifinal contra Brasil.

Kramer estuvo en el ojo del huracán porque se creía que iba a ser presa fácil de Argentina. Antes de este juego tuvo escasa participación en el torneo. Ingresó de cambio en la prórroga contra Argelia en Octavos de final para disputar 11 minutos. También pisó el césped ante Francia en Cuartos de final durante el tiempo de compensación para quemar los segundos finales del reloj.

Contra la Albiceleste todo iba bien en su accionar hasta que sufrió un choque con Ezequiel Garay a los 16 minutos de juego. Parecía un impacto de rutina, de los habituales en un partido al disputar el balón.

Pero el golpe fue tan fuerte que debieron entrar las asistencias para atenderlo. En primera instancia, el cuerpo médico de Alemania no detectó nada fuera de lo normal y permitió su continuidad en el campo.

 

Minutos más tarde, el propio Kramer se acercó al árbitro italiano Nicola Rizzoli para preguntarle si estaba en la final de la Copa del Mundo. El silbante le pidió que repitiera la pregunta para descartar que fuera una broma. Kramer la formuló de nuevo y Rizzoli no dudó en comentarle a Bastian Schweinsteiger que pidiera el cambio de su compañero porque al parecer estaba conmocionado.

Y sí. Tras el choque con Garay, Kramer en realidad había sufrido una conmoción cerebral que le generó un episodio de locura transitoria. Pero tardaron en hacer la sustitución. Se efectuó hasta el minuto 31, justo cuando el capitán Philipp Lahm lo escuchó diciéndole que quería cambiar la camiseta con el silbante Rizzoli. Otro de los futbolistas que recuerdan ese pasaje es Thomas Müller, a quien Christoph confundió con la leyenda germana Gerd Müller y lo felicitó por ser un héroe.

Después de ese episodio, Kramer no pudo registrar en su memoria que inició de titular contra Argentina y que fue campeón del mundo. A pesar de ver videos que confirman su alineación en aquella final mundialista, no recuerda nada.