El 13 de junio del año en curso, Erling Haaland firmó su contrato como nuevo jugador del Manchester City. Lo hizo justamente el mismo día que su padre firmó con los Citizens en el año 2000. Tuvieron que transcurrir 8035 días para que un miembro de la familia Haaland volviera a vestir los colores del City.

Erling estaba a poco más de un mes por nacer cuando su papá se instaló en Manchester después de ser traspasado por Leeds United, equipo al que llegó procedente del Nottingham Forest, club que lo llevó a la Premier League en 1993. 

 

Alfie Haaland se puso la camiseta de los Sky Blues en uno de sus periodos más críticos en la historia del club. En aquellos años, Manchester City no tenía dinero y era un equipo que peleaba por no descender. En la temporada 1997-98, los Citizens vivieron el pasaje más humillante sellando su descenso a la tercera división inglesa, llamada Second Division. 

Pasaron dos años para que volvieran a la Premier League. Fue entonces que ficharon a Alfie Haaland, un defensa que recién había ayudado a Leeds United a quedar en tercer lugar de la tabla general y clasificar a Champions League. El noruego ya sabía lo que era sufrir un descenso en Inglaterra cuando descendió en 1997 con Nottingham Forest, por lo que le gustó el reto de pelear por la permanencia. 

 

 

Tras el nacimiento de Erling, todo era felicidad en la familia Haaland. Alfie también había sido nombrado capitán del equipo blue. Desafortunadamente la temporada no fue buena para los Citizens. No pudieron reforzarse como hubieran querido porque no había dinero y eso pesó al final del torneo.

Pero eso no era todo. Algo peor estaba por pasar en la vida de Alfie. El 21 de abril de 2001 se enfrentó en el derbi al Manchester United en un partido que tenía como principal interés el orgullo. Los Red Devils ya eran campeones de Premier League y los Citizens prácticamente estaban descendidos. No había mucho en juego. ¡O eso se creía!

El irlandés Roy Keane aplicó una plancha criminal a la rodilla de Haaland. Fue una entrada artera, alevosa. Con el noruego adolorido y tendido en el pasto, Keane se acercó a decirle: “Toma esto, bastardo. Ya no volverás a reírte de mí por mis lesiones fingidas”. Alfie terminó con la rodilla fracturada. Esa lesión obligó a su retiro en 2003, no pudo recuperarse al cien.

Esa fue la venganza de Keane, quien cuatro años atrás había sido lesionado por Haaland en una jugada circunstancial durante un partido entre Leeds United y Manchester United, pero que el noruego le reclamó al irlandés de fingirla. El irlandés se guardó ese momento y se desquitó retirando a Alfie.

Erling Haaland tenía menos de un año cuando su papá sufrió esa patada. Lejos estaba de imaginar que dos décadas después iba a jugar para Manchester City. A diferencia de su padre, Erling lo hace en una época en la cual  el club tiene finanzas sanas y no pelea descensos.

El chico maravilla de Noruega quiere cumplir el sueño que su papá no pudo lograr con Manchester City: ser campeón. Y Alfie desea que su hijo haga realidad el sueño que él sí pudo cumplir: jugar una Copa del Mundo.