El único error -si es que puede considerarse como un error- de los Avispones de Chilpancingo fue haber estado en el momento y el lugar equivocados la noche del 26 de septiembre de 2014 cerca del lugar donde fueron emboscados los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

Ese viernes 26 de septiembre de 2014 por la noche, los Avispones de Chilpancingo -equipo de jugadores de entre 14 y 18 años- vencieron 3-1 al Iguala FC de visita en el inicio del torneo de tercera división. Esa misma noche emprendieron el regreso a casa en la capital de Guerrero.

A bordo de su autobús, los Avispones de Chilpancingo -26 pasajeros en total- iban de regreso a casa. Pasaban de las 11 de la noche y ya se habían enterado por sus teléfonos móviles de los hechos violentos que se habían suscitado en Iguala y decidieron no ir a cenar los tacos que habían decidido para festejar la victoria. Entonces de manera repentina el autobús salió del camino al recibir un ataque con armas de fuego; fueron confundidos con los estudiantes que habían secuestrado autobuses.

El autobús de los Avispones recibió más de 200 impactos de bala aunque algunos reportes indican que fueron hasta 400. A consecuencia del ataque fallecieron Víctor Lugo Ortiz, chofer del autobús, y uno de los jugadores que aún no había hecho su debut con el equipo: David Josué García Evangelista, un muchacho de 14 años a quien llamaban el Zurdito.

¿Qué fue de los Avispones de Chilpancingo?

La Federación Mexicana de Futbol no tuvo ningún pronunciamiento solidario hacia el equipo de Chilpancingo y con el tiempo los jugadores y cuerpo técnico desaparecieron de la escena profesional. Por ejemplo, el entrenador Pedro Rentería, quien recibió dos balazos en el abdomen, uno de ellos en el hígado, no dirigió a los Avispones más allá de 2015; su auxiliar Jorge León Sáenz, quien recibió un balazo en el brazo izquierdo, ya sólo estuvo con ellos en 2014.

Miguel Ríos, defensa central, recibió cinco balazos y dejó a los Avispones a finales de 2014; como parte de compensación del gobierno de Guerrero le pagó una beca en la Universidad del Futbol durante algunos meses y ahí estuvo hasta 2016. Luis Ángel Torreblanca, otro jugador herido, dejó al equipo en 2014.

Francisco Javier Medina Bello, otro futbolista, se mantuvo con los Avispones hasta 2016 y en 2017 estuvo con otros dos equipos, primero con las Águilas de la Universidad Autónoma de Guerrero y luego con Orizaba. Félix Pérez era medico del equipo y para 2015 fue registrado como auxiliar técnico, pero ya no siguió.