La percepción de que Edgar Berlanga siempre ganaba con facilidad porque le ponían a puros paquetes como contrincantes ha cambiado tras su pelea con Demond Nicholson, quien puso a sufrir más de lo esperado al puertorriqueño.

Al segundo round parecía que terminaría la pelea luego de que Berlanga mandara a Nicholson a la lona, sin embargo el estadounidense se incorporó. Ese golpe no fue aprovechado por el boricua para mermar más a su oponente, que a su vez recuperó aliento para apostar por su condición física para resistir.

Tuvieron que dirimir al vencedor en el octavo round después de un gancho de derecha que conectó Berlanga sobre Nicholson para mandarlo a la lona a 20 segundos del final. Eso fue suficiente para que los jueces definieran al ganador: el pugilista puertorriqueño. Con tarjetas de 79-68, 79,69 y 79-69, el boricua alzó el brazo en el peso de los supermedianos.

Contrario a lo que se vaticinó, Berlanga echó a perder las apuestas de aquellos que esperaban un KO en el primer asalto, o por lo mucho al tercer episodio. En esta ocasión no le tocó medirse contra un bulto como a los que acostumbra.