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Cada "Loco" con su tema

Por: Redacción Bolavip

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Cada "Loco" con su tema

(Por Leandro Brovelli ) “Él se cree Dios, pero no es Dios”. Esa fue la categórica sentencia de Víctor Hugo Marchesini, tras enterarse que Marcelo Bielsa había desistido de nombrarlo como ayudante de campo para su segundo período como técnico frente a la Selección de Chile. El filósofo de cafetín diría -luego de haber mareado repetidas veces el café que lo acompaña y con la apacibilidad que caracteriza su impronta de sabio humo- que la frase acuñada por el ex jugador de Ferro y Boca tiene un somero sabor nietzscheano. Más allá de la génesis filosófica que la expresión pueda encerrar, lo cierto es que a esta altura del partido no resulta novedad este tipo de actitudes por parte de Marcelo Bielsa. Nunca mejor puesto un apodo –para quienes no estén familiarizados con él, se ganó el mote de “Loco”- y quien tiene los pergaminos de mayor aval para confirmarlo no es otro que su hermano, Rafael. En su libro “Argentina, una luz de almacén”, el ex canciller de la nación relata un episodio anecdótico que pinta de cuerpo entero la singular personalidad del técnico argentino. Corría la noche del 28 de diciembre y tras largas horas de manejar sin rumbo en su camioneta, Marcelo decide llamar a su hermano para comentarle la conclusión a la que había arribado en ese viaje cósmico a bordo del vehículo: - ¿Te acordás del 31 de mayo del 98, cuando te dediqué el campeonato de Vélez en “Fútbol de Primera”?- me descerraja a boca de jarro… - Cómo no me voy a acordar… - Bueno,- continúa, inexorable- creo que no debí haberlo hecho... Aquí el balance que confirma su locura, no por el contenido mismo de lo dicho sino por el contexto de ejecución de ese relato: -Tengo tres razones -explica-. La primera es que uno no debería disponer de la totalidad de lo que sólo es parcialmente propio. Aquella noche, campeones habíamos salido todos, los jugadores y yo, de manera tal que al haber estado ausente del programa el plantel completo, yo no debí apropiarme de ninguna manera de lo que no era mío... La segunda razón es que si una dedicatoria contiene un sentido eminentemente personal, ya que uno expresa un sentimiento íntimo, de dicho modo debería hacérsela llegar al destinatario, y no por televisión... En tercer lugar, uno no debe dar al periodismo una herramienta tan poderosa como el conocimiento de la propia emotividad desnuda. Si todos los que acceden a ella le fueran a dar el trato que merece un sentimiento noble, podría ser, pero no hay garantías, no hay garantías. Si Marchesini pretende encontrar una explicación al desatino con el que se topó, tal vez sea el párrafo anterior la excusa ideal. Seguramente la ira y la tristeza se conjugarán en él y esta pretensión de claridad será sólo un inocuo consejo. Marcelo Bielsa ha sabido ganarse un lugar exclusivo entre la farándula deportiva. Pero no por una intencionalidad propia sino por el simple hecho de ser consecuente con un principio, una disciplina y un rigor único de trabajo. Será por ello también que consigue, una vez más, dividir las aguas a la hora de buscar adeptos o detractores.

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