¿Merece un atleta olvidarse por un momento del deporte para atender al ser humano que es? La respuesta es sí. No solamente es meritorio sino necesario. La pandemia reforzó lo prioritario de procurar al individuo antes que al deportista. La judoca mexicana Luz Olvera es muestra de ello. 

En entrevista exclusiva con Bolavip México habla sobre lo difícil que es mantener el equilibrio emocional, mental y físico en un año complejo para la humanidad, así como de incertidumbre para los atletas que buscan un boleto a los Juegos Olímpicos de Tokio.

 

Debajo del tatami, otros combates de vida para cumplir con un sueño

“Estar lejos de mi hijo, perderme cosas de su vida, es algo que me ha dolido. Cuesta estar lejos de él. Son situaciones que como atleta debo sacrificar para entrenar y competir en alto nivel. Pero pienso en él y veo que el esfuerzo vale la pena”, comparte Luz al hablar sobre lo complicado que ha sido su camino como madre y atleta para llegar a la antesala de un sueño: clasificar a Juegos Olímpicos.

Con ese propósito, después de ganar la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, la judoca centró su siguiente objetivo en obtener el pase a Tokio 2020. Vino entonces la pandemia, una prueba más difícil que cualquier otro combate en el tatami. Primero fue enfrentarse al adversario del tema físico.

“Perdí mucha condición, no es lo mismo entrenar en un centro de rendimiento que en tu casa. Aparte, al ser un deporte de contacto, no pude tener combates, algo que es indispensable, sobre todo para la técnica. Luego entra el temor de una lesión por hacer pesas, ya que puede haber un desgarre. Ha sido muy complicado mantenerme en ritmo”, comenta a Bolavip México.

A la par, además de los periodos de confinamiento e implementación de restricciones por la emergencia sanitaria que modificaron su nivel de entrenamiento, Luz ha tenido que lidiar con el problema de la calendarización para la reanudación de competencias, porque de ello depende realizar su ilusión olímpica. Es aquí cuando la mente demanda su atención.

“De diciembre a febrero han sido meses complicados en lo mental. Pasas mucho tiempo preguntándote qué pasará, cómo será el regreso a una competencia. Al no tener idea sobre eso, debido a la pandemia, te desanimas, te desesperas. Te preguntas tantas cosas que entras en pequeñas crisis”, se sincera en su conversación. 

Hablar, expresar lo que se siente en lapsos de panoramas adversos es lo mejor que puede hacer una persona, mayor aún cuando el cúmulo de emociones alcanzan un punto álgido en un año crucial para quienes aguardan cada cuatro años el deseo de competir en Juegos Olímpicos. En el caso de Luz, su familia ha sido vital como oído receptor para su desahogo, así como voz que emite la palabra de aliento para recuperar la esperanza.

El judo, lección de humanidad en la pandemia

En México nadie escapa a las noticias diarias sobre contagios, defunciones y consecuencias que ha traído consigo el coronavirus. Desde el dolor por las familias destrozadas hasta la indignación por gente sin escrúpulos que lucra con la tragedia, la realidad es imposible de ignorar para el corazón.

Luz está al tanto de ese acontecer cotidiano. Uno de los aspectos que llama su atención es la empatía, una participación afectiva con la sociedad que ella trasciende al tatami como terapia, lección de vida y metáfora de lo que más requerimos en la actualidad para sobrellevar un suceso que puede sacar lo mejor de cada individuo, si es que se lo propone.

“El judo ayuda a la defensa personal, se rige por principios, pero también es un maestro para ser empático. Si tú me ayudas, yo te ayudo. Si tú aprendes, yo aprendo. Si tú me cuidas, yo te cuido. Ser judoca no es solamente un compromiso deportivo, sino un estilo de vida que te enseña a valorar a la otra persona, a la que tienes frente a ti”, enfatiza acerca del beneficio que tiene el judo como disciplina. 

A la espera de que se defina el calendario de competiciones oficiales para buscar su lugar en Juegos Olímpicos, abrazándose al sueño de verse en el podio de Tokio, Luz Olvera pide a la población se cuide mucho y mantenga su mente ocupada en actividades que le animen a seguir adelante recordándoles que “todo rival se puede vencer” y sin olvidarse de ser empáticos.