Después de haber participado en el Campeonato Mundial de Stuttgart en octubre de 2019, consciente de sus puntos flacos, Fabián de Luna determinó que los aparatos de caballo con arzones y barra fija eran dos de sus principales retos para 2020.

Con pleno dominio de los anillos, prueba que lo llevó a ganar la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, su enfoque estaba en mejorar y perfeccionar aquello con lo que batalla mucho.

Enfocándose en ese propósito, con el objetivo de llegar mejor preparado a la búsqueda del boleto para clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio, apareció la pandemia. Y con ella una nueva adversidad que potenció el nivel de dificultad en los obstáculos que ya tenía por librar. Pero Fabián no se dejó intimidar por el panorama adverso. 

Si no cuesta, no sabe; la lección de Scherbo

Era 1992 cuando millones de hombres alrededor del mundo tuvieron noción de que la gimnasia no era una disciplina para mujeres únicamente. Abrieron los ojos en los Juegos Olímpicos de Barcelona con Vitaly Scherbo, atleta bielorruso que dominó de principio a fin sus pruebas y le valió ganar seis medallas de oro de ocho posibles, algo inédito en la historia olímpica hasta ese momento.

A partir de ese instante, niños y adolescentes que vieron su proeza por televisión eligieron la gimnasia como el deporte a practicar en sus territorios. Sin querer, Scherbo se había convertido en símbolo de una generación que cambió balones y golpes por aparatos gimnásticos.

Más de dos décadas después, el héroe de Minsk prestó atención a Fabián de Luna en un entrenamiento mientras el chico practicaba con el equipo de Estados Unidos. Viéndole condiciones y talento para la gimnasia, entrenó con él.

“Scherbo me enseñó a competir, a verme en el podio. Lo primero que me inculcó fue la mentalidad. Si no pienso en ganar, mejor me olvido de esto. Aprendí que la adversidad es importante, que la necesito para saber cuáles son mis límites y alcances. Si me llegara algo fácil, fácil se va. Me gusta que me cueste”, comenta Fabián de Luna en exclusiva para Bolavip México.

Sin imaginar el suceso histórico que ha sido la pandemia, el aprendizaje con Scherbo ha sido trascendental para Fabián, quien debió reinventarse como atleta para buscar el pase a los Juegos Olímpicos de Tokio.

¿Nervioso? Todo lo contrario

“No sabes para qué te estás preparando, la pandemia paró y alteró todo. No he competido en un año, otros gimnastas del mundo tampoco han podido hacerlo. También se han pospuesto competencias. Por ahora, el parámetro soy yo mismo”, comparte Fabián acerca del impacto que trajo la pandemia en su preparación.

A la incertidumbre de lo que ocurrirá en los siguientes meses sobre la calendarización de torneos oficiales para buscar el boleto a los Juegos Olímpicos, el gimnasta se preocupa por la prueba que domina debido a una poderosa razón: “Va a ser difícil el regreso a la prueba de anillos. Empezar de cero es una lesión garantizada”.

Sin embargo, ante esa preocupación, existe en su interior un temple sustentado en su adrenalina por los nervios. Contrario a lo que ocurre con muchos otros deportistas, De Luna se motiva con el nerviosismo: “Me gusta sentirme nervioso, porque eso me impulsa a creer que mi gran prueba ha llegado. Los canalizo imaginando cómo voy a verme en los aparatos, principalmente en los anillos”.

Esos mismos nervios son los que posee actualmente como estímulo para hacer realidad su ilusión de competir en una justa olímpica, representar a México y subir al podio luego de resistir la pandemia. Tal como se lo instruyó Scherbo: la adversidad es su aliada. Y a sus 24 años, Fabián lo valora como una motivación.