Por una cabeza

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Por Leandro Brovelli La primera conclusión es clara: el temple no fue el adecuado para el marco que el incondicional público de Avellaneda ofreció y ofrece fecha tras fecha. Insinuó, pretendió, pero se ahogó en la probabilidad del potencial. Racing perdió 2 a 1 frente a San Lorenzo y desnudó las fisuras que venía arrastrando desde el encuentro ante All Boys. Los números desnudan la crueldad de lo verídico y en este caso evidencian un síntoma crónico en el fútbol del conjunto de Avellaneda. Desde el Apertura 2004, por aquel entonces bajo la dirección técnica de Ubaldo Fillol, Racing no logra hilar tres victorias en el inicio de un torneo. El partido comenzó harto especulativo. San Lorenzo achicando líneas más cerca de su propio arco y agazapado para el contraataque, contando con un eje aéreo como Balsas y un velocista como Menseguez; Racing intentando dar claridad por medio de Toranzo y Moreno a lo que parecía, y fue, un partido de rispidez y tosquedad. Hacia el final del primer tiempo, el conjunto de Ramón Díaz, sin haber tenido los pergaminos suficientes como para justificar semejante acontecimiento, sorprende en el marcador y se va al descanso con esa comodidad que es obra y producto de la dádiva celestial. El vestuario pareció haber influido en el talante de los jugadores racinguistas y a 10 minutos de arrancado el segundo acto, Luguercio igualó el marcador. Pero esta historia tendrá un capítulo aparte –algunos de ellos están dedicados exclusivamente a la maroma de tropelías cometidas por Baldassi- y su protagonista no hizo más que hacerle honor a su apellido para sacar a flote a un San Lorenzo que se hundía en la ruindad del juego: Balsas, hacia los 40 minutos del final, puso de cabeza el 2 a 1definitivo. Ningún balance es satisfactorio cuando se pierde. Pero menos halagador es cuando la derrota viene de manos –o cabeza- de un equipo cuya habilidad para embellecer el espectáculo es exigua. Es necesario resaltar que Racing tampoco ha presentado un programa lo suficientemente locuaz como para vulnerar un San Lorenzo atrincherado en su propia valla. Hay sin embargo un aliento de esperanza que no debe apagarse en el Club de Avellaneda. La entrada de Fernandez y la paulatina soltura que va tomando el fútbol de Gio Moreno, pueden ser la válvula de escape para tantas limitaciones ofensivas. El torneo recién empieza y como bien dice la canción popular, “No detenga su motor e investigue su interior”. BolaVip.com

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