Ya ha pasado un año, pero Deontay Wilder insiste en que el agua que tomó en su esquina estaba manipulada y fue lo que provocó el auténtico apepelón que hizo arriba del cuadrilátero ante Tyson Fury, quien lo noqueó en el séptimo asalto y le arrebató el título mundial de peso pesado del Consejo Mundial de Boxeo.

Pero a la vez que The Brobze Bomber esparce teorías conspirativas por todas partes, otros protagonistas se ven ensuciado por las mismas, como su exentrenador Mark Breland, a quien ha tachado de traidor, y el mismísimo Tyson Fury, pues se está poniendo en duda nada menos que la legitimidad de la victoria que lo coronó.

Bastante cansado de escuchar a Wilder desvariar, quien tomo la palabra fue Bob Arum, quien promueve desde Top Rank la carrera del campeón mundial del CMB. "Wilder está loco. Lo que dice no tiene sentido. Parece que viviera en un universo diferente", dijo en diálogo con IFL TV.

Mucha mayor sorpresa causó que Bob Arum comparara al excampeón mundial estadounidense de los pesos pesados con el expresidente de los Estados Unidos, precisamente apuntando a su salud mental. "Wilder es tan ridículo como Donald Trump. Ellos van cambiando su versión de la verdad".

Entre todo lo malo que le pasó en 2020 a The Bronze Bomber, perdió incluso la posibilidad de tener su revancha obligatoria por el título que le quitó Fury, pues al parecer se vencieron los plazos contractuales sin que este hubiera llevado una cláusula de prórroga de esos tiempos en causa de catástrofe o fuerza mayor, como fue la pandemia de coronavirus.