En el American Airlines Center de Dallas tuvo lugar una pelea que no solo se perfila ya para ser la mejor de 2021, sino que además ha sido el mejor combate de boxeo que se ha visto, al menos, en los últimos cinco años. Los protagonistas: Juan Francisco Gallo Estrada y Román Chocolatito González.

Estaba en juego una unificación de títulos mundiales en la división de peso súper mosca, pues el mexicano exponía su cinturón del Consejo Mundial de Boxeo y el nicaragüense el de la Asociación Mundial de Boxeo. Ninguno de los dos salió a especualar e intercambiaron combinaciones de golpes desde el primer al último asalto, para hacer vibrar a los fanáticos.

Foto de MatchRoom Boxing

Con 33 años, el combate de Chocolatito fue excepcional. Su puntería con mano derecha sacudió más de una vez a Estrada, incluso con combinaciones de las que salió con fintas para desactivar el contragolpe que es especialidad del mexicano. Gallo no se quedó atrás, porque también es guerrero, y respondió con muy buenas manos. Pero el nicaragüense llegó al último asalto convencido de que llevaba la delantera en las tarjetas y allí también brilló, cerrando con maestría.

Solo uno de los jueces de la pelea, sin embargo, vio ganar a Román González concediéndole una tarjeta a favor de 115-113. De manera inexplicable, Carlos Sucre votó 117-111 en favor de Estrada, mientras que David Sutherland, mucho más acorde a la realidad de la pelea, vio ganar al Gallo por 115-113; por lo que el mexicano se llevó la victoria en fallo dividido y los títulos mundiales.

Por ser todo un caballero y también amigo, Chocolatito felicitó a Estrada apenas se conoció el fallo. Pero minutos después, en entrevista con DAZN desde el cuadrilátero, dejó ver toda su decepción: "Pasó lo que tenía que pasar. No importa lo que sea. Hice un buen trabajo. Yo ya gané las dos peleas. Lo que queda es servirle a Dios", dijo desconociendo el fallo.

Y ya en diálogo con ESPN, consultado sobre la posibilidad de concretar la trilogía de combates que propuso el propio Gallo Estrada, terminó de dar las señales que invitan a pensar en el retiro: "Yo siento que gané las dos peleas. Ya está. No hay otro objetivo".