Conor McGregor había iniciado el año muy ilusionado con la posibilidad de concretar un combate de boxeo ante el legendario multicampeón filipino Manny Pacquiao, evento para el que las negociaciones estaban avanzadas. Incluso había declarado que si había aceptado tener antes una revancha en UFC ante Dustin Poirier era porque este era un peleador zurdo que le permitiría prepararse para el compromiso que realmente tenía toda su atención.

Sin embargo, Poirier fue mucho más que un rival de paso para el irlandés ya que terminó noqueándolo y, aparentemente, poniendo fin a su carrera como boxeador casi sin que hubiera comenzado, pues su único antecedente es la derrota de 2017 ante Floyd Mayweather.

 

“Nos obsesionamos un poco con el boxeo. Se habló de una gran pelea de box después de eso. Nuestro mal, nuestro error, nuestra culpa, nadie a quien culpar. Solo tenemos que asegurarnos de seguir girando ese plato de kickboxing y todos los demás aspectos de MMA y prepararnos para la revancha", reconoció en diálogo con BT Sport John Kavanagh, entrenador del dos veces campeón de UFC que parece estar pensando solo en tener desquite en las artes marciales mixtas por el momento.

Y agregó: “Tenemos que arreglar algún detalle técnico. No es que tengamos que arreglar todo. El golpe sobre él fue la mentalidad de boxeo entrando en una mentalidad de MMA. Conor siempre fue famoso por su movimiento, su capacidad para cambiar de postura, su rebote, como él diría, y tenemos que recuperar todo eso. No es como si las habilidades deban aprenderse o incluso volverse a aprender. Solo tienen que volver a encenderse y tenemos que comenzar ese proceso".

Mientras tanto Manny Pacquiao, que también se había entusiasmado con las ganancias que podía generarle un combate ante McGregor, tiene cada vez más avanzadas las negociaciones para regresar a los cuadriláteros ante otro gran multicampeón mundial como Mikey García.