No hay forma, no hay manera de que Deontay Wilder pueda digerir su derrota de febrero de 2020 ante Tyson Fury sin encontrar alguna excusa que le permita explicar por qué ya no es campeón mundial de los pesados sin reconocer el mérito a quien lo arrolló como un tren que pasó por encima del cuadrilátero.

Entonces, una vez más, alzó la vos para denunciar teorías conspirativas y volver a disparar con munición pesada contra su exentrenador Mark Berland mientras los meses se siguen sucediendo sin noticias de cuándo ni contra quién volverá a los cuadriláteros para dar el primer paso en un intento por reconquistar la división.

"Es una locura, porque tuve a este hombre a mi alrededor durante tanto tiempo, ¿sabes lo que estoy diciendo? Lo tenía cerca de mi familia, mis hijos. Le di de comer a este tipo. Incluso cuando mucha gente pensaba que lo superaba. Muchos, muchos querían que lo despidiera, pero lo mantuve a bordo. Y escuchar todas estas cosas que está diciendo es una locura", se quejó Wilder luego de escuchar a su exentrenador decir en una entrevista que no The Bronze Bomber no tiene ética de trabajo ni es tan hábil boxeador como cree.

"Que me traicione y diga cosas locas, ya sabes, es un poco doloroso por el simple hecho de lo cerca que lo tenía de la familia, incluso jugaba con mis hijos. Pero Dios es bueno, hombre, y las cosas pasan por una razón. Esto, además, me permite saber que él tiene algo, un odio profundo hacia mí", continuó diciendo en diálogo con 78 Sports TV.

Finalmente, volvió a insistir en que su propio entrenador conspiró contra él en plena pelea contra Fury: “Le dije a Jay (Deas) 'Creo que Mark le hizo algo a mi agua'. Te lo digo hermano, sé cómo me sentí en ese ring. Ese no era yo. Si la gente entendiera cómo me sentí y lo que fui capaz de hacer bajo toda esa presión y esa mierda que estaba pasando conmigo, hombre, hoy me miran y me saludan cada vez que me ven y dicen: 'Campeón , no sé cómo diablos lo hiciste"