16 peleas como profesional. 16 victorias. Las 16 por nocaut. Los 16 conseguidos antes que finalizara el primer round. Así de temible era la marca con la que Edgar Berlanga llegó al combate de este sábado en la Silver Spurs Arena de Kissimmee, como antesala de la pelea estelar que protagonizaron Emanuel Navarrete y Christopher Díaz.

Como contrapunto ya se venía señalando que los nombres a los que había sometido el noqueador serial puertorriqueño no tenían la jerarquía necesaria como para construir en torno a él la imagen de una figura capaz de asaltar pronto con los cinturones más importantes de la división de peso súper mediano, donde actualmente reinan Canelo Álvarez, Billy Joe Saunders y Caleb Plant.

 

Demond Nicholson, rival de turno, tampoco era dueño de tales credenciales, pues al récord como profesional de 23 victorias, un empate y 3 derrotas -4 a partir de anoche- también había que sumarle que no existen los nombres fuertes en el camino recorrido. Pero el estadounidense dio a Berlanga más trabajo del que cualquiera hubiese imaginado y, aunque fue derribado en cuatro ocasiones, terminó sobreviviendo hasta las tarjetas, incluso evidenciando algunas falencias en la defensa del invicto.

El triunfo de Berlanga tuvo entonces un sabor extraño y el propio peleador tuvo que salir a dar algunas explicaciones sobre su actuación, convencido de que lo había hecho bien. "Fue un poco jodido tener que haber completado todas esas rondas con toda esta gente aquí. Querían que anotara otro nocaut en el primer asalto, pero disfruté de la experiencia", comenzó diciendo a las cámaras de ESPN.

"Fue una pelea increíble. Quería sacarlo... Pero fue una experiencia increíble frente a mi pueblo puertorriqueño", agregó Berlanga en referencia a la gran cantidad de puertorriqueños que habitan en Kissimmee, muchos de los cuales colmaron la Silver Spurs Arena para elentarlo tanto a él como a Christopher Díaz, quien no pudo ante Emanuel Navarrete.