Este sábado, en la Silver Spurs Arena de Kissimmee, siendo protagonista del combate co-estelar de la cartelera que estelarizaron Emanuel El Vaquero Navarrete y Christopher Pitufo Díaz, el puertorriqueño Edgar Berlanga logró mantener su invicto pero vio cortarse en 16 su racha de nocauts en el primer asalto.

Allí radicó precisamente el primer detalle de su decimoséptima pelea como profesional, cuando su rival Demond Nicholson se convirtió en el primero enfrentándolo que sobrevivió hasta el segundo asalto en un combate que estaba pactado a ocho.

El estadounidense no tenía los pergaminos que, a fines del año pasado, se había dicho que tendría quien fuera rival del noqueador serial en su primera presentación de 2021. Llegaba con un récord de 23 victorias, 3 derrotas y un empate, sin que hubiera en su camino grandes nombres.

Así y todo, se las ingenió para ir descubriendo algunas falencias en el boxeo de Berlanga con el correr de la pelea, que no habían quedado en evidencia antes por lo rápido que este terminaba con sus pleitos. Por ejemplo, una defensa pobre, a la que le entraron muchos golpes, lo que podría ser muy peligroso ante peleadores de talla superior.

Claro que el poder de fuego sí lo tiene el puertorriqueño, porque mandó a la lona a su rival en el segundo, en el cuarto, en el quinto y en el octavo asalto; pero no pudo definir el pleito sino hasta las tarjetas, que lo dieron como ganador en una muy amplia decisión unánime, imposible de cuestionar.

El análisis de lo que dejó la pelea de Berlanga dependerá entonces de qué es lo que este quiere para su futuro. Si tiene intenciones de tener rápido la posibilidad de pelear por un título mundial, no parece estar preparado para nombres como los de Saúl Canelo Álvarez, Billy Joe Saunders, Caleb Plant o David Benavídez. Si quiere seguir estirando su invicto, dependerá de la mano de Top Rank para seleccionar a sus rivales.