Por juventud, por ser una especie de estrella adolescente en redes sociales, por verse arrogante, por toda la publicidad que se ganó incluso antes de haber enfrentado a un oponente de jerarquía y por su bocota de provocador; fueron muchos los que creyeron que Ryan García, de apenas 22 años, podría no estar a la altura de todos los pronósticos que lo postulan como una de las grandes estrellas del boxeo de la próxima década.

Pero el Niño Rey tuvo este sábado, en el American Airlines Center de Dallas, Texas, la oportunidad de confirmar que es cosa seria. Ante Luke Campbell, se repuso de una caída en el segundo asalto y terminó noqueando en el séptimo para coronarse campeón mundial interino de peso ligero del Consejo Mundial de Boxeo.

Apenas consumada su victoria, Ryan García se quebró y lloró mientras su entrenador Eddy Reynoso lo sostenía para que todo ese desborde de emociones no terminara por estamparlo contra el piso. Recibió en el cuadrilátero la felicitación de Oscar De La Hoya y Bernard Hopkins, pero también de Canelo Álvarez, quien pese a su ruptura con Golden Boy no dudó en acompañarlo.

Tras las entrevistas en el ring y tras tener un amistoso diálogo con Luke Campbell, después incluso de pasar por su camerino, Ryan García volvió a bajar a tierra y tomó su teléfono para dejar, fiel a su estilo, un mensaje a sus más de 8 millones de seguidores en Instagram.

"No eres quien dicen que eres. Eres quien eliges ser", escribió Ryan García; que ha visto cómo muchos boxeadores desconfiaban de que realmente tuviera el talento suficiente como para ser campeón mundial. Ahora va por Devin Haney y Teófimo López, con intenciones de que se cierren todas las bocas menos la suya.