Finalmente llegó para Ebanie Bridges la posibilidad de pelear por un título mundial de la que había tenido que desistir a finales del año pasado producto de una lesión en su espalda. Con apenas cinco combates como profesional, todos ellos ganados, la australiana ganó reputación a nivel mundial con un muy buen manejo de sus redes sociales y encontró premio en la invitación de MatchRoom Boxing para disputar el cinturón interino vacante de peso gallo de la AMB ante la británica Shannon Courtenay.

Pero lo que para La Bombardera Rubia representó una gran popularidad fue precisamente el principal objetivo de los ataques de su rival. "Tengo una hermana de 14 años. Mis entrenadores tienen hijas. Quiero ser un buen modelo a seguir. El trabajo duro y la dedicación te llevan aquí, sin hacer alarde de tu cuerpo. Ese es mi problema con ella", expresó Courtenay.

Ebanie Bridges, que nunca perdió la sonrisa, no tardó en responderle: "Eres el mayor hipócrita. Hay dos razones por las que la gente se estará sintonizando con esta pelea: para ver la pelea de La Bombardera Rubia y para verte ser noqueada", le dijo.

Y agregó: "Las dos tenemos el poder de noquear a la gente. La diferencia es que si yo gano me convierto en una súperestrella. Si Shannon gana, seguirá siendo Shannon. Y todavía tendrá que vencer a Rachell Ball".

Las dos peleadoras calentaron la escena incluso más de lo que lo harían Conor Benn y Samuel Vargas, quienes serán los que estelarizarán la cartelera de MatchRoom Boxing este sábado en Gran Bretaña. Ebanie Bridges quiere que más ojos se posen en el boxeo femenino y parece que el sábado, gane o pierda, habrá cumplido su cometido.