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Nicolás Masseroni, próximo rival de Julio César Chávez Jr.

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Nicolás Masseroni: "Pienso que con Julio César Chávez Jr podemos dar la pelea del año"

El peleador argentino Nicolás Masseroni, de 28 años, dialogó en exclusiva con Bolavip sobre el combate que lo pondrá cara a cara con Julio César Chávez Jr, excampeón mundial de peso mediano del CMB, el próximo 21 de noviembre en Sinaloa. ¡Y auguró una pelea explosiva!

Bolavip

Nicolás Masseroni, próximo rival de Julio César Chávez Jr.

Nicolás Masseroni, próximo rival de Julio César Chávez Jr.

Cada vez que Nicolás Masseroni vuelve a pensar que el próximo 21 de noviembre, en Culiacán, Sinaloa, tendrá la oportunidad de enfrentar a Julio César Chávez Jr, excampeón mundial de peso mediano del CMB, en la cabeza se le disparan escenas de películas. De las que vio de pibe, apretando los puños del deseo por crecer y convertirse en protagonista de gestas semejantes. Pero también de la de su propia vida, en la que el boxeo se ha respirado siempre como herencia.

Dueño de un récord de 19 victorias y una única derrota, y sin haber conocido en toda su carrera profesional de qué se trata someterse a la decisión de los jueces, Bam Bam entiende que una victoria ante El Hijo de la Leyenda puede catapultar su nombre a nivel mundial y así lo hizo saber en diálogo con Bolavip, dejando aviso de que entre él y el mexicano habrá un combate explosivo.

-Imagino que el llamado de Chávez Jr habrá generado tanta sorpresa como entusiasmo...

-La verdad que entusiasmadísimo. Es la pelea de mi vida, como la película. Y a la vez fue una sorpresa cuando me dijeron que había una oportunidad y que Chávez me quería a mí, porque Chávez quería pelear conmigo. Había cinco posibles rivales y él dijo yo lo quiero a Masseroni, porque es limpio, va al frente y es un guerrero. En mis 20 peleas, jamás hice una falta. A veces uno piensa que cuando te hacen faltas vos tenés que devolverlas. Pero manejarse en el buen camino tuvo recompensa.

-¿Cómo fue y es prepararse en este año atípico de pandemia?

-Yo me venía entrenando en la cuarentena. Después me desbarranqué un poco. Pero mi papá (Walter Masseroni) siempre me decía tenés que entrenar ahora, porque es ahora cuando los boxeadores te van a pedir, que quieren agarrar a los peleadores cansados, sin hacer nada. Escuché a la experiencia, pensé tiene razón y empecé a entrenar, a moverme en el gimnasio. Hacía guantes con la gente que podía, que eran mi papá y mi hermano (Emanuel Masseroni). No había mucho para guantear. Igual mi viejo fue campeón, tiene demasiada idea de lo que es el boxeo, y tiene la mano pesada. Y mi hermano también. Así que me vinieron bien como sparring. Después, ya enterándome de la pelea, imagínate que se me cruzó de todo. Todas las sensaciones que te puedas imaginar. Plenamente enfocado, me fui a vivir con mi papá a un departamento. A pura dieta, porque yo veo una galletita o pan y me lo quiero comer. Tengo alma de gordo, es así. Pero es un peso que me gusta.

-¿Está confirmado que va a ser en medio pesado?

-Es un peso ya pactado. Nos queda cómodo a los dos. Él mide 1,85. Yo mido 1,78, pero soy gambudo. A mí me gusta ese peso. Es donde siempre quise pelear y hoy se da la posibilidad de que sea con Julio César Chávez Jr, que es un nombre reconocido, un tipo que fue campeón mundial. La realidad es que agradezco la oportunidad. Más allá del boxeo, de que nos vamos a moler a piñas, agradezco la oportunidad primero de Dios y segundo de él.

-¿Sos consciente que es una pelea que Chávez no se puede permitir perder?

-No puede perder conmigo, jaja. Me hizo pensar en la primera vez que vi Rocky, cuando llaman a un tipo de barrio para pelear con Apollo Creed, salvando las diferencias, y nadie daba un peso. Yo me entreno en el gimnasio desde que tengo 8 años, corro en la calle, y hasta hace poco estaba dando clases personales para poder mantener mi alimentación, mis suplementos. Y ahora resulta que tengo que pelear con Chávez Jr. Siempre entrené pensando que Dios me iba a dar una oportunidad. Y pasó. Cuando uno pone a Dios primero no hay nada imposible. Me puso adelante un equipo de trabajo muy grande: Eduardo Chino Castillo, masajista deportivo groso, de los Juegos Olímpicos. Pedro Díaz, que es el coach mental, Wenceslao Yachemet en la parte física, Juan Macaya en la parte cognitiva, Cristian Bosch en lo técnico y motivacional, mi hermano Emanuel Masseroni para el acondicionamiento físico y mi papá Walter Masseroni como entrenador de boxeo… No estamos dejando nada librado al azar, porque en una que te equivocaste te comés una ñapi y vas al piso. La realidad es que estoy muy contento, lo estoy disfrutando. ¿Viste cuando Rocky fue de visitante contra el ruso? Me siento así. Medio emocional, pero es así.

-Es muy curioso que en 20 peleas, tanto en las victorias como en la única derrota, no sepas de qué se trata ir a las tarjetas...

-Es verdad. No sé lo que se siente ese momento en que dicen y ganó por fallo unánime… Decisión dividida, no sé lo que es. Espero no saberlo tampoco. Quiero ganar por nocaut. Pero él también es un boxeador que se caracteriza por ser duro. Si uno va a terminar en el piso, espero que sea él.

-¿Los apodos tienen relación con esto? ¿O Bam Bam lo traés desde chico?

-Bam Bam viene de chico, por los Picapiedras. Yo era chiquito, tímido, pero mataba a palazos a todos. Cosa que se me cruzaba, palazo. Y no se esperaban que yo tenga fuerza. Fui creciendo, fui teniendo cada vez más fuerza y me quedó Bam Bam. El de Bufalo Blanco me lo pusieron más de grande en México. Porque es de la mitología de ahí, lo ves cada no se cuántos años y va para adelante.

-Estuvimos hablando durante toda la cuarentena de Lomachenko y Teófimo López como la pelea del año y medio que nos quedamos con las ganas... ¿Te imaginás que la terminan dando vos y Chávez?

-¡Sabés que yo pienso eso! Porque somos dos estilos iguales. Nosotros no somos mañosos, ni de hacer faltas. Nosotros peleamos. Me pegás, te pego. Me tocaste dos veces, te toco dos veces… Algo así como cuando éramos chiquitos, que lo que te hacían lo devolvías. Esa locura manejamos. Entonces va a ser palo por palo. Además hay gente que quiere que gane yo, fuera de Argentina te digo.

-Y es que Chávez Jr tiene muchos haters...

-Sí. En el mundo, él es muy mediático. Y en el mundo los haters sobran. Yo estaba pensando que con lo que gane en la pelea de Chávez tengo que abrir una Universidad de Haters, de opinólogos, porque nos hacemos millonarios. Realmente debe dejar dinero todo eso.

-México no es terreno extraño para vos

-Hice las cinco últimas peleas allá y la verdad que siempre me han tratado muy bien. Para la pelea contra Uriel (González) estuve tres meses allá. Fue muy difícil para mí esa pelea porque no me sentía yo. No son excusas, es una realidad. Perdí y perdí, ya está. Me ganó. Le doy la mano y nos tomamos un café abajo… Pero realmente me sentía débil, bajé mal de peso, por error mío. Eso se paga y bien pagado estuvo. Pero también hubo muchas faltas, me dio codazos, me pegó mucho en la nuca. Me pegó un cabezazo que me partió el orbital. Entonces se complica. Pero pasó lo que tenía que pasar para que hoy esté peleando con Julio César Chávez y se de vuelta la tortilla. Realmente tengo todas las ganas, todo el ánimo. Yo no tengo nada que perder y tengo mucho que ganar. Yo ya perdí. A mí me conocen en Argentina, pero mundialmente no me conocía nadie. Yo ya estoy ganando por pelear con él. Y aparte sé que no voy a ceder. Que voy a ir y voy a ir… Y después, que gane el mejor. Es así.

-En ese mucho por ganar, ¿Visualizás todas las puertas que se pueden abrir si ganás? ¿O no querés ni pensar en eso?

-Se va todo a ya sabés dónde. Ahí voy a tener una secretaria y vas a tener que pedir turno para hablar conmigo, jaja. Hablando en serio, va a haber muchas posibilidades. Me van a querer pelear. Yo estoy dispuesto siempre a la mejor oportunidad. El boxeo es un juego de ajedrez, tanto a la hora de hacer negocios como arriba del ring. Hay que saber administrar lo que uno tiene y ser consciente de lo que uno no tiene. Hay que ver todo el panorama. Lo que se venga, lo dejo en manos de Dios y de la gente que está conmigo. Mi hermano, mi papá…

-En relación a la pelea de Chávez Jr y Cazares, ¿coincidiste con la decisión de los jueces?

-Creo que Cazares hizo la pelea que a él le convenía. Pero, para mí, Cazares no es mejor peleador que Chávez. Ni loco. Cazares le pegó lo agarró, le pegó lo agarró. No sé por qué tenía tanto miedo. Pero la realidad es que cada uno tiene sus armas y él hizo lo que le convenía. Hay que entender y ponerse en el lugar del otro. No fue una pelea atractiva. Pegás y agarrás, ni siquiera Mayweather hacía eso. Te pegaba y te esquivaba. Entonces se torna una pelea sucia, aburrida, que tuvo el desenlace que tuvo. Pero insisto, no es mejor que Chávez ni loco.

-Y si después de tu pelea contra Chávez Jr le preguntara lo mismo a otro boxeador, ¿qué crees que me diría?

-¡Sos malo! Yo te respondo que el 21 de noviembre lo vas a ver...

Mike Tyson, el otro sueño familiar

 

"Hace muchos años que mi papá quiere pelear contra Tyson. Hubo contrato firmado. Y esta pelea mía con Chávez Jr también es un puntapié para él", le contó Nicolás Masseroni a Bolavip. Y es que la posibilidad de un enfrentamiento entre el excampeón argentino, sudamericano y latino de peso pesado Walter Masseroni con una de las grandes leyendas del boxeo es un objetivo que se persigue en familia.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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"Son 32 años persiguiendo a Tyson", remarcó Emanuel Masseroni, hermano de Bam Bam y periodista especializado en deportes de combate. Y siguió: "Hubo tres intentos oficiales. En el 90 Don King lo llamó, pero HBO no lo quiso. En el 98 había contrato firmado fue para Estados Unidos, pero no se consiguió la plata. Y en 2001 Tyson aceptó, pero después se tiró para atrás para pelear con Lewis. Ya en 2005 se volvieron a ver en La Noche del Diez, con Maradona, pero no se ha podido hacer. Netflix incluso quiere hacer una serie documental por esa obstinación de mi papá por pelear con Tyson".

Ahora que Iron Mike decidió volver a los cuadriláteros, a más de 15 años de su retiro como boxeador profesional tras ser noqueado por el irlandés Kevin McBride, la esperanza familiar ha vuelto a renovarse. "Estamos buscando la exhibición. Tyson va a hacer muchas y ojalá una sea contra él", dijo Emanuel. "Sería épico", se ilusionó Nicolás. ¡Si Dios quiere!

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