Oscar De La Hoya mantiene la postura que asumió desde que Saúl El Canelo Álvarez decidió recurrir a las vías legales para finiquitar su relación contractual con Golden Boy Promotions: hacer como si nada demasiado grave hubiera sucedido cuando por dentro está juntando pedacito por pedacito de un corazón destrozado.

Un par de días después de la victoria del tapatío sobre Avni Yildirim, liberándose de un rival obligatorio y defendiendo con éxito los cinturones de la división de peso súper mediano de la AMB y el CMB, el excampeón mundial de cinco divisiones lo premió con una buena y de inmediato lo sacudió con una mala.

"Si quiere pelear cuatro veces este año, me quito el sombrero ante él porque sería un peleador activo que seguiría boxeando y estando en las noticias, lo cual es bueno para todos. Lo respeto por querer ser campeón indiscutible. Lo aplaudo por eso. Le deseo todo lo mejor", dijo como halago en diálogo con BoxingScene.

Pero también se tomaría la tarea de dejar claro que lo que acaba de hacer el sábado en Miami no fue gran cosa. "Creo que vi una ronda y luego sentí que no iba a durar una o dos más. Él es Canelo. Es la estrella más grande del boxeo en la actualidad. Respeto eso. Pero cuando estás peleando con tu compañero de entrenamiento, obviamente ya deberíamos saber el resultado", dijo.

Y sacando chapa de sus logros como boxeador, agregó: "Cuando pelee cinco veces en un año, lo hice ante un nivel de boxeadores completamente diferente a los que estaría peleando Canelo. Pero me saco el sombrero ante él".