El ácido láctico es un subproducto del metabolismo que se genera cuando los músculos trabajan. El cuerpo lo produce en cada corrida, hasta llegado un punto de intensidad en el que se genera más del que se puede eliminar y finalmente se acumula en el organismo. Llegado ese momento, es obligatorio parar de correr o desacelerar la marcha.

Ese punto de equilibrio antes de que se produzca la acumulación suele corresponder con unos 4 milimoles de lactato por litro de sangre y es lo que se llama umbral anaeróbico.

Superar el umbral anaeróbico le enseña al cuerpo a correr más rápido y durante más tiempo, y controlar las pulsaciones sirve de parámetro muy útil a la hora de entrenar y competir.


Estas tres sesiones son adecuadas para retrasar la acumulación de ácido láctico y mejorar la capacidad del cuerpo para usarlo como combustible:

Siempre hay que comenzar con una  buena entrada en calor (20 minutos de trote gentil a progresivo).

OPCIÓN A: 6x300 metros/ recuperando 2 minutos entre series.
OPCIÓN B: 4x400 metros/ recuperando 4 minutos entre series.
OPCIÓN C: 8x200 metros/ recuperando 90 segundos entre series.

Luego de descansar unos minutos toca realizar una vuelta a la calma de entre 10 y 20 minutos a ritmo suave y finalizar la rutina con estiramiento.

Lo ideal es hacer uno de estos entrenamientos cada 2 o 3 semanas. La clave está en correr al ritmo más rápido de 800 metros o al 90% de tu FC máxima (casi "a tope").