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Cómo evitar los calambres y cuáles son sus verdaderas causas

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Cómo evitar los calambres y cuáles son sus verdaderas causas

Conoce los detonantes de los calambres y evita que tus músculos se contraigan repentinamente

Bolavip

Cómo evitar los calambres y cuáles son sus verdaderas causas

Cómo evitar los calambres y cuáles son sus verdaderas causas (Foto: Unsplash)

Seguramente los calambres nos han sorprendido a todos al menos una vez. A pesar de que estas contracciones musculares sean breves, repentinas y aparezcan esporádicamente, no dejan de causar molestias intensas en la región afectada.

Otra característica de los calambres es que los mismos surgen de manera involuntaria. Sin embargo, podemos poner en práctica actividades para evitarlos. A continuación compartimos las posibles causas de los calambres y algunos consejos que podrían ahorrarnos esos repentinos espasmos musculares.

Estiramiento calambres
Estirar los músculos puede ayudar a prevenir espasmos. Fuente: Pexels

¿Por qué ocurren los calambres?

Experimentamos un calambre cuando uno o varios músculos se contraen repentinamente. Pese a que generan dolores fuertes en la parte donde ocurre la contorsión muscular, generalmente no suponen grandes daños a la salud, a menos de que sean frecuentes y duraderos.  

Desde el punto de vista bioquímico, la falta de oxígeno podría motivar la fatiga muscular dando como resultado el abultamiento y endurecimiento de los músculos. A esto se suman otras condiciones que motivan la aparición de contracturas musculares como la deshidratación.  

Si no ingerimos abundantes líquidos y al mismo tiempo hacemos ejercicios en ambientes con temperaturas elevadas perdemos importantes minerales. Aparte de regular el agua en el organismo, estos elementos o electrólitos como potasio, sodio y magnesio equilibran la química sanguínea.  

Esta pérdida de minerales, justifica la identificación de medicamentos diuréticos como posibles detonantes de los calambres, dado que su función es eliminar líquidos.

Otra de las causas atribuidas a los calambres es el hecho de ejercitarse intensamente y en exceso. La ejecución de fuerzas extremas puede generar tensión muscular dando lugar al abultamiento característico de los calambres.

Ejercicio calambres
El exceso de ejercicios puede generar calambres en algunas partes del cuerpo. Fuente: Pexels

Pero también ocurre el escenario opuesto: la ausencia total de actividad física o el sedentarismo es señalado como detonante en la aparición de calambres. Cuando los músculos carecen de movimiento o no se ejercitan, tienden a enviar señales nerviosas que derivan en contracciones musculares.

Esta falta de flexibilidad se asocia con el hecho de permanecer largos períodos en inactividad. Un cuerpo en reposo es más propenso a que sus músculos y tendones se atrofien, pierdan movilidad y termine ocasionando esos repentinos endurecimientos musculares que causan dolor.

Por otra parte, la incomodidad de los músculos al permanecer durante largos ratos en determinadas posiciones puede ser reflejada en molestos calambres. En este contexto, la escasa irrigación sanguínea producto de la inadecuada postura termina estresando al músculo involucrado.  

Finalmente, el embarazo es otra de las condiciones que interviene en la aparición de calambres, sobre todo en las piernas. Tanto el aumento de peso, que genera sobrecarga, como las dificultades circulatorias hacen que los músculos se contraigan, originando intensos pero breves dolores.  

Recomendaciones para prevenir los calambres

Aun cuando los calambres pueden irrumpir en el momento menos esperado, es posible poner en marcha algunas actividades que imposibiliten o disminuyan su manifestación. Aparte de una alimentación saludable, la ejercitación física es clave para prevenirlos.

Mantener un equilibrio en cuanto a la cantidad e intensidad de los ejercicios realizados es fundamental puesto que, como vimos en el apartado anterior, tanto la inactividad como el excesivo trabajo físico propician los calambres.

De modo que si seguimos rutinas con altos niveles de exigencia física, lo mejor será disminuir un poco la intensidad. Y si en cambio, solemos permanecer mucho tiempo sentados o de pie lo atinado será comenzar a realizar ejercicios de rendimiento moderado.

La hidratación además de favorecer múltiples funciones del organismo, permite que los músculos se relajen y sobre todo impide la irritabilidad de las células musculares. Son aconsejables el agua y las bebidas que contengan potasio.

También es recomendable evitar posturas fijas e ininterrumpidas. Si bien algunos ámbitos laborales demandan que permanezcamos muchas horas seguidas sentados o de pie, lo ideal en estos casos para prevenir calambres musculares es modificar la postura y mover cada cierto tiempo los miembros inferiores y posteriores.

Ejercicio calambres
Tener actividad física moderada nos puede ayudar a prevenir los calambres. Fuente: Unsplash

Cambiar de posición abruptamente, al igual que realizar movimientos violentos puede hacer que los músculos, al hallarse desprevenidos, se contraigan bruscamente y surjan los incómodos calambres. Así que moverse con serenidad y cuidado podría impedirlos.

Otra medida de prevención para los calambres que siguen muchos deportistas es la realización de ejercicios de estiramiento antes del entrenamiento o encuentros deportivos. El calentamiento muscular previo mitiga la rigidez y coopera en la flexibilidad.   

Los calambres nocturnos suelen ser bastante comunes y tanto las piernas como los brazos pueden ser objeto de ellos. En tal sentido, llevar a cabo algunos movimientos suaves que estimulen los músculos antes de dormir podría garantizarnos sueños sin interrupciones.

Asimismo, evitar rutinas deportivas luego de comer no sólo favorece la digestión sino que reduce las posibilidades de vernos sorprendidos por un intenso calambre. A su vez, si nos ejercitamos inmediatamente después de haber ingerido alimentos aumenta la peligrosidad y corremos el riesgo de sufrir fuertes espasmos digestivos.

La inmensa mayoría de veces los calambres desaparecen por sí solos y sin necesidad de recurrir a prácticas médicas o fármacos que relajen los músculos implicados luego de la contracción. No obstante, si dichos espasmos se tornan muy frecuentes y si no son breves, lo más conveniente es consultar con un médico.

Ingerir abundantes líquidos y moderar la intensidad de los ejercicios constituyen acciones que impiden la aparición de contracciones musculares. Igualmente, tratar de no permanecer durante tiempos extendidos en posiciones fijas favorece la irrigación sanguínea y por consiguiente, impide los calambres.

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