Distintas culturas coinciden en que la infancia es una de las etapas más felices. Sin embargo, muchas personas, entre ellas los padres, pueden diferir de esta creencia, en especial cuando hay trastornos como la ansiedad en los niños o cualquier otro padecimiento infantil.

La ansiedad es una perturbación que afecta el comportamiento y la salud emocional de los niños. Por lo tanto, es relevante conocer las señales que tu hijo puede manifestar en caso de padecer este trastorno.

Seguidamente ofrecemos información sobre cómo identificarlas y además te brindamos algunas orientaciones para abordar la ansiedad infantil.  

Si los niños están en un ambiente con mucho estrés, es posible que desarrollen ansiedad. Fuente: Pixabay

Señales y comportamiento de los niños con ansiedad

Las causas que motivan los trastornos de ansiedad en los niños generalmente obedecen a ciertas reacciones químicas en el organismo y a conductas aprendidas. Así, tanto el factor genético como alteraciones en los neurotransmisores pueden acarrear cambios en el comportamiento infantil.

Algunos hechos en la vida de un niño como la muerte de un ser querido, los maltratos físicos y psicológicos o estar inmerso en contextos de violencia pueden desencadenar trastornos relacionados con la ansiedad.

Pese a que muchos niños no manifiestan sus sentimientos ni lo que les perturba, es posible que percibas en su comportamiento algunos indicios de ansiedad. Asimismo algunas señales físicas pueden indicarte que tu hijo atraviesa por un trastorno que le genera angustia.

Los miedos excesivos así como las preocupaciones generalizadas no propias de la edad infantil son señales que pueden acusar patrones de ansiedad. Es natural que en la infancia haya ciertos temores, pero cuando los mismos no son superados aunque transcurra el tiempo, será oportuno que prestes más atención a la conducta de tu hijo.

Asimismo, las modificaciones en los hábitos alimenticios, del sueño y en el estado de ánimo son señales que, en la mayoría de veces, no pasan desapercibidas. Los niños o adolescentes ansiosos suelen tener problemas para conciliar el sueño y presentar problemas para divertirse.

Si a tu hijo se le dificulta tranquilizarse y mantener el sosiego ante situaciones de estrés leve o moderado es posible que la ansiedad se esté apoderando de él. Este posible escenario puedes corroborarlo si manifiesta fobias o si evita a toda costa socializar con los demás por miedos extremos.

Desde el punto de vista físico, si el niño o adolescente experimenta aceleración en los latidos del corazón o taquicardia; siente que le falta la respiración; notas que se ruboriza fácilmente, se le humedecen las manos y aparte no logra mantener la calma, pueden ser señales claras de algún padecimiento emocional

Es importante reconocer los síntomas de ansiedad que puedan tener los niños. Fuente: Pixabay

Trastornos de ansiedad infantil

Si bien las señales esbozadas pueden aparecer en los diferentes tipos de ansiedad, algunas son más notorias en determinados trastornos. Dentro de éstos destacan:

Trastorno de ansiedad por separación

Es normal que los niños al separarse de sus padres, para ir a la escuela  algún otro lugar, experimenten temor y se generen en ellos conductas como llanto, desánimo e incluso pérdida del apetito. Pero esto suele ocurrir sólo los días o semanas inmediatas a la separación.

Cuando tu hijo no supera esta situación aunque transcurra el tiempo será preciso que sigas más de cerca su conducta, porque generalmente pasados los días los niños suelen quedarse a gusto con los maestros, abuelos u otra persona cercana.

Fobia social

El principal rasgo de este trastorno radica en que quienes lo padecen rechazan ser el centro de atención. Lo que puedan decir o pensar los demás es relevante para ellos por lo que a estos niños les causa un enorme temor participar en actividades grupales. La socialización tiende a ser una gran dificultad para ellos.

Trastorno de ansiedad generalizada

Los niños que padecen este tipo de ansiedad experimentan una preocupación exacerbada. Puesto que además de los temores propios de la edad como presentar exámenes o equivocarse, tienden a angustiarse por asuntos como el clima, la salud de sus familiares e incluso por eventos futuros.

La ansiedad generalizada entorpece el rendimiento escolar de los niños o adolescentes, ya que los agota intelectualmente. También suelen convivir con un temperamento agitado producto de los mismos nervios que le genera el cúmulo de aspectos que les roban la tranquilidad.

Mutismo selectivo

Este tipo de fobia social impide que los niños hablen, dado el susto que les provocan algunos contextos, personas o lugares. Se trata de una fuerte aversión que solamente emerge en determinadas circunstancias. Los niños con este tipo de trastorno conversan naturalmente con sus seres queridos y allegados en entornos de confianza y soledad.

Orientaciones para tratar la ansiedad en los niños

Si ya son varios y reiterados los cambios que has percibido en el desenvolvimiento de tu hijo, será adecuado que busques ayuda de un profesional. Normalmente, según los expertos, la terapia cognitivo conductual es la más idónea para tratar la ansiedad infantil.  

Entre otros beneficios, esta terapia te brinda herramientas para que tu hijo haga frente a sus miedos y de esta forma vayan desapareciendo poco a poco. A su vez, en estos encuentros los padres aprenden estrategias para sobrellevar de mejor forma las crisis de ansiedad de los hijos.

Que los niños se sientan acompañados en este proceso es de suma importancia para su recuperación. Fuente: Pixabay

Apoyar y acompañar a tu hijo a encarar las situaciones que le ocasionan temor y angustia es una acción muy valiosa pues no se sentirá solo y comprenderá que es posible superar los miedos. Al mismo tiempo elogiarlo cuando procure confrontar sus tormentos hará que gane confianza en sí mismo.

Son muchos los distractores que pueden dificultar el rendimiento escolar y la ansiedad es uno de ellos. Por lo que, como padres, seguir de cerca el comportamiento de los hijos es necesario puesto que coopera en que éstos ganen confianza y puedan superar las fobias, complejos o temores que les causa ansiedad.