Desde el inicio de la llegada de Jorge Almirón a Boca comenzaron a verse cambios tanto en el juego del equipo como en el rendimiento de algunos jugadores, teniendo el caso de Luis Advíncula como el claro ejemplo, debido a que pasó de ser resistido a ser uno de los más aplaudidos en La Bombonera.
Uno de los puntos a corregir en su proceso, es el estado físico de los jugadores, ya que en los últimos partidos varios sufrieron lesiones musculares, como Miguel Merentiel o Frank Fabra, convirtiéndose en bajas sensibles, y por eso el entrenador del Xeneize tomó una importante decisión.
La misma, fue incorporar a su cuerpo técnico a Diego Ossés, un preparador físico de su confianza, para que trabaje en conjunto con Pablo Santella, quien se sumó enero de este año para reforzar al equipo de trabajo de Hugo Ibarra y se quedó tras la salida del ex DT.
Con la llegada de Ossés, también llegaron nuevas costumbres, ya que los jugadores tienen un nuevo ritual previo a cada partido: luego de que el plantel termina la entrada en calor previa a cada partido, los jugadores se abrazan en ronda y hay una arenga grupal antes regresar al vestuario, que tiene la participación del propio PF, que queda en medio del círculo formado por los futbolistas.








