Ariel Ortega es uno de los grandes ídolos de River Plate. La historia delMillonariopodría haber sido muy distinta sin el riojano en sus filas. ElBurritoes uno de los jugadores más emblemáticos del fútbol argentino y ha sabido ganarse el respeto de todos los clubes a los que enfrentó.
Pero, ¿cómo hubiese sido su historia si se ponía la camiseta de Boca, el eterno rival? Esto que parece una locura pudo desarrollarse en el inicio de la carrera del habilidoso 10, cuando llegó desde su pueblo a Buenos Aires para probarse siendo apenas un adolescente.
“Cuando me fui a probar tenía 16 años y jugaba al rugby enLedesma. Inicialmente el plan era probarse en Boca e Independiente porque la personaque me trajo tenía contactos ahí. Cuando llegamos a Retiro, después de más de 30 horas de viaje en micro desde Jujuy, le dije que no quería ir a ninguno de esos dos clubes, que quería ir a River. Me dijo que no conocía a nadie ahí, pero le respondí que fuéramos igual, que no pasaba nada. Me dejé llevar por el destino”, contó en diálogo conUrbana Play.
La historia, de película, tuvo final feliz. Lo que vino después ya lo conocemos todos: “Un día estábamos sentados en la puerta de mi casa con mis amigos a las cuatro de la tarde.40 grados de calor, en cuero y en patas. De repente llega el cartero, losaludamos y me dice que tenía una carta de River. Decía que a la semana me tenía que presentar. Me puse a llorar, fui al baño a seguir llorando, mi familia y mis amigos estaban emocionados… todos felices. Saqué el pasaje y vine solo en febrero de 1991″. ¡Impresionante!
