Alfredo Davicce, reconocido dirigente argentino que presidió River entre 1989 y 1997, murió a los 96 años este viernes 30 de enero. Bajo su gestión, el club conquistó siete títulos de Primera División, además de la segunda Copa Libertadores de su historia en 1996 y la Supercopa Sudamericana sobre el cierre de su mandato.

Fue quien apostó por Ramón Díaz como entrenador apenas puso fin a su carrera como futbolista profesional y vicepresidente apenas concluido su mandato, con David Pintado como máximo mandatario, hasta 2001. En 2005 volvió a presentarse a elecciones para disputarle la presidencia a José María Aguilar, quien terminaría siendo reelegido.

También durante su presidencia se gestionó el regreso a jugar en el club de un ídolo como Enzo Francescoli, además de tener lugar los debuts profesionales de otras dos glorias del Millonario como Ariel Ortega y Marcelo Gallardo, actual entrenador del equipo.

Davicce fue licenciado en economía y contador público, además de rival electoral del abuelo del actual presidente, Osvaldo Di Carlo, que había gobernado el club durante meses en 1989, tras la renuncia de Hugo Santilli. Para vencerlo en los comicios encabezó la agrupación Cruzada de Unidad Riverplatense.

Con un plan integral para apostar por talentos provenientes de las categorías formativas, eligió como el primer entrenador de su mandato a Daniel Passarella, a quien años más tarde criticaría con dureza por su gestión como presidente. Luego apostó por un inexperto Ramón Díaz, cuando necesitó reemplazarlo por su salida para dirigir a la Selección Argentina.

Su intento de llevar a Palermo a River

Sobre el cierre de su mandato presidencial, antes que Martín Palermo comenzará a acumular títulos con la camiseta de Boca, Alfredo Davicce quiso comprárselo a su clásico rival. Hace ya más de dos décadas, lo confirmó en una entrevista concedida a Página 12.

“Una vez encomendé a los señores Mario Israel y César Traversone tener una entrevista con Mauricio Macri. Creo que también estaba el escribano Gustavo Arribas. El objetivo era comprar a Palermo. No se pudo y de esa reunión vinimos con Sebastián Rambert. Yo siempre quise a Palermo porque me hacía doler el estómago cada vez que nos hacía goles, relató en aquel entonces.