La Selección Argentina está atenta porque aparece un nuevo competidor en la historia de Valentín Barco a nivel de clubes. Chelsea lo quiere, hay otro equipo gigante interesado y el futuro del ex Boca Juniors ilusiona y genera mucha expectativa.
Valentín Barco creció muchísimo a nivel físico y competitivo en el Racing de Estrasburgo. Hoy está alcanzando un nivel diferencial respecto a la mayoría de sus colegas en Francia. Fue precisamente el Estrasburgo el club que lo ayudó a adaptarse a Europa, de la mano de Luis Enrique (Luis Rosenior en la transcripción), el entrenador que ahora dirige al Chelsea. Y claro, cuando Rosenior se fue a la entidad de Enzo Fernández y Garnacho, no tardó en pedirlo: “Quiero a Valentín Barco otra vez”.
Parece que Chelsea va a ir con todo por él. No debería haber demasiado problema en la operación, porque Racing de Estrasburgo y Chelsea pertenecen al mismo grupo empresarial. Ya vimos casos similares: Andrés Santos, el propio técnico… Estrasburgo funciona como una especie de depósito de talentos para Chelsea. Cuando quieren a alguien, lo traen sin complicaciones.
Pero hay algo más importante en toda esta historia: Valentín está pasando por un momento espectacular en Estrasburgo. Su nivel actual eleva muchísimo sus chances de ir a la finalísima y, sobre todo, al Mundial 2026. Es un jugador omnipresente.
Si mirás su mapa de calor en la liga francesa, aparece en rojo prácticamente en toda la cancha, salvo las dos áreas. Promedia casi 75 toques por partido, es de los que más faltas provoca conduciendo (según Opta), y sus números en progresión con pelota y pases son de los mejores de la competición.
Aunque su porcentaje de acierto en pases ronde el 86%, no es porque sea conservador: arriesga mucho. Genera entre 20 y 22 pases en campo contrario por partido. Busca centros para Panichelli, pelotazos para los delanteros, pases filtrados, paredes entre líneas… siempre intentando romper defensas.
Y todo esto en una liga muy física, de las más competitivas de Europa en ese aspecto. Justamente ese era el gran cuestionamiento cuando salió de Argentina: “No está preparado para el fútbol europeo”. Le costó, pasó por varios rechazos, hasta que aterrizó en Estrasburgo. Allí Luis Rosenior lo moldeó, lo acomodó y hoy tenemos a un futbolista mucho más maduro, incluso padre, con claras pretensiones mundialistas.
Los argentinos coparon Racing de Estasburgo
En el plantel actual comparte vestuario con varios sudamericanos de mucho nivel: Anselmino (ex Boca, con pasado en Borussia Dortmund y ahora cedido por Chelsea), Panichelli, Enciso… Hay muy buena camaradería entre ellos. Y de los argentinos, tres tienen chances reales con la selección:
- Barco ya convocado y creciendo
- Panichelli peleando por ser el tercer 9 (compitiendo con José López)
- Anselmino pensando más a futuro
¿Valentín ya tiene la calidad, madurez, físico y personalidad para ser el recambio natural de Rodrigo De Paul? Porque hoy por hoy, es eso: el futbolista que más se parece a De Paul en características y que por primera vez le pone presión real a un emblema de la selección. Palacios, después de su lesión, no logró ser diferencial con Argentina (aunque sí en Bayer Leverkusen).
Polifuncionalidad
Barco, en cambio, va por instalarse definitivamente en el grupo de cara a 2026. Y un plus no menor: puede rendir en varias posiciones. Ha sido lateral izquierdo, mediocampista por izquierda, media punta más adelantado… y hoy juega exactamente en la zona de De Paul.
