La continuación del clásico universitario entre Universidad Católica y Universidad de Chile por el duelo de vuelta de los cuartos de final de Copa Chile no se jugará en Rancagua como se programó, por la no autorización del delegado presidencial de la Región de O’Higgins.
Fabio López salió a explicar las razones de su decisión, aclarando que no era una medida arbitraria y que la situación que golpea a la región por el homicidio de un hincha de O’Higgins, lo obligó a reconsiderar el permiso previo.
“Nosotros como delegación la semana anterior mostramos nuestra disposición de que este partido se jugara acá bajos ciertas condiciones”, comenzó explicando.
Para fundamentar su decisión afirmando que “hoy día dado lo sucedido y por respeto a la familia de Cristián Padilla, a la que le mandamos nuestras condolencias y empatizamos con la situación”.
Agregando que “hemos manifestado que esta persona no se juegue esta semana y proponemos reprogramarlo en Rancagua para cuando la ANFP lo disponga”.
De todos modos la intención de López sólo se quedará en eso, porque en Quilín quieren que se juegue este polémico partido lo antes posible, y lo más probable que se realice en La Florida el mismo día jueves.
