Representar a Universidad de Chile es un privilegio que no se da siempre para un futbolista. Ello bien lo sabe un jugador profesional que pudo vestir la camiseta azul en un antiguo mercado de fichajes y terminó inclinándose por otra opción.

Es que en la actualidad, vive una verdadera pesadilla. A pesar de haber pasado por Argentina, nunca logró consolidarse y en este libro de pases quedó bajo la mesa: ese es caso de Alex Ibacache.

A sus 27 años, se encuentra sin equipo y por eso manifestó su desazón en conversación con AS Chile. Está desesperado por encontrar una nueva casa deportiva tras quedar libre al rescindir contrato con Belgrano de Córdoba.

Yo pensé que iba a encontrar un club, no me había puesto en este caso y ahora estoy resignado. Igual estoy entrenando y me mantengo bien por si se da alguna chance acá o afuera”, lanzó.

Sobre tal punto de su confuso futuro, el lateral izquierdo agregó: “Estoy dispuesto a jugar en la B si es quieren contar conmigo y soy del interés. No me cierro las puertas”.

Alex Ibacache pudo jugar en Universidad de Chile en 2023. (Imagen: Photosport)

Su cercanía con Universidad de Chile

Y, finalmente, el formado en Everton de Viña del Mar contó con lujo de detalle por qué no recaló en el conjunto universitario. Fue antes de su arribo a San Lorenzo de Almagro en 2023.

“Dijeron que ibamos a conversar, aunque yo preferí ir a Argentina, veía ese paso más importante. Estuve cerca de la U, pero no fue tan concreto, sólo conversaciones y ahí llegó San Lorenzo, fueron más rápidos y no dudé“, cerró.

En resumen:

  • Resignación total: “Yo pensé que iba a encontrar un club, no me había puesto en este caso y ahora estoy resignado”, admitió Ibacache, quien ahora entrena por su cuenta para no perder la forma física.
  • Dispuesto a bajar de categoría: Ante la falta de oportunidades en la división de honor, el lateral envió un mensaje desesperado: “Estoy dispuesto a jugar en la B si quieren contar conmigo… no me cierro las puertas”.
  • El costo de la inactividad: Su salida de Argentina estuvo marcada por la falta de minutos, lo que terminó por enfriar el interés de los clubes nacionales que antes se peleaban su ficha.