Tras una convulsionada semana en el Mundo Boca con todos los condimentos incluidos, el cierre de la misma no fue para nada calmo. Es que si incluímos una goleada de local en contra, una eliminación en octavos de final de la Copa Libertadores por penales, el despido de Sebastián Battaglia de su cargo de entrenador y los conflictos entre el plantel y el Consejo del Fútbol;la derrota contra San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro no hizo más que sumar una jornada para el olvido en una semana para el olvido.
Este partido significó el debut del tridente Hugo Ibarra-Leandro Gracián-Mariano Herrón en la dirección técnica de Boca de manera interina, y la misma fue con un rendimiento flojísimo desde el juego, en gran parte por las desatenciones de los jugadores xeneizes debido a la carga y las cuestiones sucedidas en los días anteriores que resultaron en un 2 a 1 en contra ante el Cuervo.
El enojo y la bronca del plantel de la Ribera por la derrota y el presente del equipofue notorio dentro y fuera de la cancha, ya que el nerviosismo se apoderó de los futbolistas, dejándolo claro en el campo con una mala actuación y fuera de la misma con destrozos hechos al vestuario visitante de San Lorenzo.
Aunque tampoco quedó allí únicamente, ya que desde el provisorio cuerpo técnico también se mostraron desilusionados con esta jornada, algo que quedó demostrado con una contundente decisión tomada por Hugo Ibarra tras la finalización de los 90 minutos en el Bajo Flores.
En concreto, mientras desde la dirigencia de Boca buscan entrenador, el “Negro”, quien es la cara principal del tridente interino, confirmó que no iba a dar declaración a la prensa post partido, algo que los DTs suelen optar cuando las derrotas se dan en momentos delicados. Sebastián Battaglia lo hizo cuando su puesto estaba en duda hace poco más de seis meses y Marcelo Gallardo en River también hizo lo propio tras perder el fin de semana pasado ante Huracán.
