Tras la derrota de Coquimbo Unido por 3-1 ante Universidad Católica en el torneo de Primera División, el foco de atención no estuvo solo en el marcador, sino en la tensa recepción que la barra cruzada brindó al portero visitante, Diego “Mono” Sánchez.

El ambiente en el estadio estuvo marcado por cánticos ofensivos dirigidos específicamente hacia el guardameta, una situación que arrastra su origen desde la final de la Supercopa ganada por el cuadro “Pirata”. En aquella instancia, las celebraciones del Mono generaron roces y empujones con el plantel de la franja, dejando una herida abierta en la parcialidad de la UC.

Pese a los gritos de la barra local que se viralizaron rápidamente en redes sociales, Sánchez enfrentó los micrófonos de Mundocrack con calma y profesionalismo. El portero no eludió la controversia y asumió la hostilidad como parte del oficio.

“Tengo que ser un profesional, bancármela en la buena y en la mala. Es parte del fútbol”, declaró el jugador, restando dramatismo a la situación.

Agregando que “es algo obvio y lo acepto, también es su fiesta y no se pudo ganar, tienen que aprovechar ese momento, está listo. Así como nosotros aprovechamos cuando ganamos, ahora hay que bancársela no más”.

Diego Sánchez tuvo su round especial con los hinchas de Universidad Católica

Fiel a su estilo, el ícono de Coquimbo Unido, igualmente dejó en claro que todo emana de la final de la Supercopa: “Me imagino que están bien picados”.

Análisis de la derrota

Respecto al desarrollo del juego, Sánchez atribuyó el resultado negativo a la falta de eficacia y a la expulsión que sufrió su equipo, factor que, a su juicio, “ensució” el trámite del partido.

  • Ocasiones perdidas: El portero destacó que “no es fácil jugar acá y en el primer tiempo tener 4 ocasiones claras de gol, no es fácil. Estoy, por un lado, tranquilo de que sí se pudo haber hecho algo más, todos como plantel y ahora a reforzar. Masticar la derrota como se hace siempre y ahora esperar el próximo
  • El golpe definitivo: El gol del 2-1 al inicio del complemento fue, según sus palabras, el punto de quiebre que hizo imposible la remontada.

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