Es increíble lo que sucedió en el último barco que partió desde Montevideo para repatriar a los argentinos que estaban varados en Uruguay. Uno de los pasajeros avisó en medio del viaje que tenía coronavirus y revolucionó a toda la tripulación.
La persona en cuestión tiene 22 años y su viaje comenzó en España. El joven decidió no volver a su país, debido a la cuarentena obligatoria que se le había establecido a aquellos que volvieran de Europa.
Su destino fue Punta del Este, allí empezó a sentir los síntomas típicos de coronavirus. El chico se fue a atender en un sanatorio, en donde le hicieron el test para ver si tenía COVID-19.
Antes de enterarse de los resultados, se anotó para ser repatriado mediante a Buquebus junto a otras 400 personas. Se tomó un parecetamol para esconder los síntomas y así poder pasar la prueba de temperatura.
���� #Novaresio910 | Diego: “Ninguno de ellos presentaba síntomas. Es falso que uno había estado internado. Se le hicieron análisis en Uruguay e informaron los resultados cuando ellos estaban en el barco” con @luisnovaresio �� | #YoMeQuedoEnCasa
— Radio La Red AM 910 (@radiolared) March 20, 2020
En medio del viaje recibe un mensaje del hospital. El mismo le confirmaba que había dado positivo en coronavirus. Todo esto contado por un familiar directo de la persona en cuestión.
El chico se acercó a los tripulantes y les aviso de su caso. Esto revolucionó todo y obliga a que el SAME tenga que esperar a todos los pasajeros para aislarlos o derivarlos a distintos centros de salud.
La justicia imputó al joven de 22 años que viajó en un buque con 400 personas desde Uruguay a Argentina, después de haber estado internado en el país vecino por síntomas compatibles con el coronavirus. De confirmarse el diagnóstico, enfrenta una pena de hasta 15 años de prisión pic.twitter.com/diaydOswJf
— TN – Todo Noticias (@todonoticias) March 20, 2020
Gran parte de los viajantes se encuentran en hoteles haciendo la cuarentena, a la espera de ver si tienen algunos síntomas. El infectado se encuentra en observación y cuando se cure podría caberle una pena de 15 años de prisión.
Una locura que sucedió en plena cuarentena y que obligó a enceder todas las alarmas en Puerto Madero. Por ahora, no se sabe a cuántos personas contagió por su irresponsabilidad.





