El debut de un juvenil en Primera División siempre es una buena noticia para un club y una familia. Ayer, Boca salió a la cancha con dos pibes: Aaron Molinas, de 20 años; y Valentín Barco, de 16. Ambos respondieron de gran manera en el empate 1 a 1 ante Unión.

Lo del Colo fue lo que más revuelo tomó, teniendo en cuenta que es el cuarto jugador más joven de las inferiores en llegar a la máxima categoría. El zurdo fue importante por la banda izquierda y dejó grandes sensaciones de cara al futuro. Post-partido, hablaron sus padres.

“Fue mucho sacrificio que hicimos nosotros. Había veces que le decía que solo tenía para el gas y el peaje, pero que no tenía nada para comprarle. El me respondía que no importaba, que fuéramos igual. Cuando salía de La Candela le daban un sánguche y un juguito y el me daba la mitad a mi”, reveló Patricia, madre del jugador.

“Cuando hacía calor yo veía que miraba las heladeras y sabía que quería tomar helado, pero no se lo podía comprar. Él con las manitos atrás me decía: ‘ma, no importa’. Son muchas cosas las que pasamos”, agregó. El sacrificio dio resultados.

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+ La palabra de Barco, tras su debut

Su prematura llegada a la máxima categoría:“Fue todo muy rápido. Pasé de séptima a reserva y en medio año a primera, me tuve que ir acoplando con todo. Es un gran cambio en la vida, pero me da iniciativas para seguir superándome día a día”.

La banca de sus compañeros:“Es un plantel hermoso. Son todos muy compañeros, me apoyaron desde el primer día que subí. Siempre me están respaldando y hoy todos me ayudaron para que sea un gran debut”.

Qué le dijo Russo:“Miguel es una gran persona. Me habló en el hotel a último momento, antes de salir, no me habían dicho nada antes. Me habla siempre de la mejor manera. Me dijo que juegue tranquilo como lo venía haciendo en los entrenamientos y los amistosos. Por suerte pude jugar”.