Hoy Boca es Exequiel Zeballos dependiente. Que no se resfrie el Changuito, que no le agarre fiebre al Changuito porque el Xeneize no te genera ni una jugada profunda, con desequilibrio, de gol.
Si no la agarra Zeballos, si no gambetea, si no mete una asistencia, al Boca de Claudio Úbeda se le cierra el arco de enfrente y le cuesta un montón conseguir los resultados.
A ver, el creador de Boca no es Leandro Paredes, el que hace funcionar al equipo no es Ander Herrera, Ángel Romero recién entró y empezó bien Santiago Ascacíbar, pero todo sigue pasando por el Changuito.
No sé dónde estaba el gran plantel que decía Juan Román Riquelme si terminan jugando como titulares Gonzalo Gelini, Iker Zufiaurre y el propio Zeballos en el ataque.
Lo cierto, lo concreto, es que Boca se recuperó de la caída como visitante de Estudiantes de La Plata venciendo a un muy flojo Newell’s Old Boys de Rosario. Sin embargo, sigue dejando dudas como equipo.
La impresión que queda, cada vez que uno ve a Boca, es que es absolutamente dependiente de Zeballos. Y eso se notó este domingo ante un equipo que casi no pasó la mitad de la cancha.
Ojalá que Riquelme le pueda renovar el contrato porque, de lo contrario, Boca lo va a sufrir muchísimo. Hoy Román le tiene que prender velas al Changuito porque si no el equipo de Úbeda se cae a pedazos.
