Decepción. Ese es el sentimiento que no pasó desapercibido en medio del caos producido por la cancelación de la Finalissima entre la Selección Argentina y España. ¿De quién provendría esa sensación? Nada menos que de Lionel Messi. Sí, en medio del fuego cruzado entre la Conmebol y la UEFA, convirtiendo sus respectivos comunicados oficiales en un pasamanos de responsabilidades, el capitán albiceleste habría dejado en claro cómo vivió la decisión en su intimidad.
A diferencia de lo que indicaron ciertos rumores de las últimas horas en medio de la vorágine por el desenlace que tendría el certamen, lo cierto es que el rosarino se mantuvo totalmente al margen de los escritorios. Según reveló ESPN, Messi no tuvo ningún tipo de injerencia ni participación en las extensas y fallidas negociaciones entre las federaciones para hallar una solución que permita la celebración del encuentro.
Sin embargo, tras enterarse del cambio de planes para la agenda de marzo, Leo se habría “mostrado decepcionado” ante el desenlace. La razón sería doble. En primer lugar, el choque contra el campeón de la Eurocopa no era partido más para el ’10’, sino que lo consideraba “una oportunidad competitiva vital” para medir fuerzas de cara a la próxima Copa del Mundo y codearse nuevamente con la élite futbolística.
Además, el duelo representaba una motivación personal inmensa. Se trataba de la oportunidad de conquistar su quinto título con Argentina, el número 49 de su carrera y, así, estirar su récord como el futbolista más laureado de la historia. Ahora, esa oportunidad recién llegará con el Mundial. El tire y afloje burocráticolo privó de competir por una nueva estrella en lo que empiean a ser sus últimos bailes con la Selección.

El cortocircuito en los despachos que dejó a Messi sin final
Mientras el capitán asimila la oportunidad perdida, el plano dirigencial arde tras las versiones cruzadas sobre los motivos de la baja definitiva. El conflicto escaló cuando la UEFA responsabilizó a la Asociación del Fútbol Argentino por rechazar alternativas viables tras descartarse la sede original en Qatar.

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Ante esta acusación, Claudio Tapia rompió el silencio para explicar que el inconveniente fue la ausencia de condiciones de neutralidad y el escaso margen logístico otorgado por el organismo europeo ante su deseo de disputar el partido en el Santiago Bernabéu.
El presidente de la AFA detalló que la opción de jugar en Madrid fue descartada por la delegación argentina. No obstante, las gestiones continuaron hasta que apareció la posibilidad de trasladar el evento a Italia para el 27 de marzo. Argentina aceptó la sede, pero solicitó postergar el encuentro al 31 de marzo. Sin embargo, la respuesta de la UEFA fue negativa debido a tajante sobre el cambio de fecha, lo que derivó en la cancelación definitiva del evento.
Datos clave
- Lionel Messi no participó en las negociaciones fallidas entre la Conmebol y la UEFA.
- El capitán argentino buscaba en la Finalissima alcanzar el título número 49 de su carrera profesional.
- El futbolista consideraba el duelo contra España como una instancia competitiva clave antes del Mundial.







