Este miércoles El Teniente de Rancagua se vistió de gala para recibir a la tradicional Copa Libertadores, donde O’Higgins recibió al Bahía de Brasil, al que venció por la cuenta mínima y todo se definirá la próxima semana en tierras brasileñas.
Apenas corrían 5 minutos del primer tiempo cuando el argentino Francisco González encaró por la banda derecha, eludió a su marcador y, cuando todos esperaban el centro, sacó un remate envenenado que se clavó en la portería brasileña. Un gol de otro partido que hizo estallar a las más de 10 mil almas que llegaron al mundialista de Rancagua.
O’Higgins no se conformó y en el segundo tiempo salió a liquidar. A los 54’, el paraguayo Arnaldo Castillo conectó un cabezazo impecable para poner lo que era el 2-0 de la tranquilidad. Sin embargo, la alegría duró poco: tras una larga revisión, el VAR llamó al juez principal para advertir una falta milimétrica en el inicio de la jugada. El gol fue anulado bajo una lluvia de pifias, dejando la llave con un marcador corto que no refleja la superioridad mostrada por los locales.
Resistencia y esperanza para la vuelta
Pese a la frustración del gol anulado, los dirigidos por Bovaglio mantuvieron el orden defensivo. El Bahía intentó reaccionar con cambios ofensivos, pero se encontró con una muralla celeste que no cedió espacios. El 1-0 final le da a O’Higgins la posibilidad de clasificar en Brasil con un empate, un escenario impensado para muchos antes del pitazo inicial.
Ahora, el desafío será mayor. El próximo miércoles el Capo de Provincia deberá meterse en el Arena Fonte Nova para cerrar una clasificación que los deje a un paso de la fase de grupos. Si juegan con la intensidad de esta noche, el sueño continental está más vivo que nunca.
