Cobreloa tenía la responsabilidad en el Clásico del Cobre. Primero, por ser local y porque fue acompañado por una multitud. Segundo, porque venía de ser goleado ante Palestino y tenía que ganar para recuperar confianza y darle oxígeno al entrenador Emiliano Astorga.
Y lo logró, pero en un partido donde pasó de todo y donde estuvo abajo en el marcador en pleno segundo tiempo.
Vamos por parte. Un primer tiempo con pocas llegadas y que quedó marcado por el penal que marcó el árbitro Mathías Riquelme Sepúlveda, luego de que un disparo al arco de Francisco Arancibia fuera repelido por Marcelo Jorquera.
Pese a la primera decisión del referí, fue llamado por el VAR y ahí se dio cuenta del error dejando sin efecto la decisión, de igual forma le puso amarilla a Jorquera por reclamo.
Cuando el primer tiempo expiraba, otra vez el juez fue protagonista al expulsar a Leandro Navarro, con lo que el cuadro de Cobresal se quedó con 10 hombres.
Cobreloa encuentra la victoria en el segundo tiempo
Pese a jugar con uno menos, el equipo subcampeón del fútbol chileno fue superior siempre que el local, salvo por un cabezazo aislado del cuadro loíno que obligó a Requena a estirarse y manotear la pelota que iba adentro del arco.
A los 77 Diego Coelho desnivelaría las cosas cuando recibió desde la derecha y pese a la marca de Bastián Tapia, pudo definir con clase ante la oposición de Avellaneda.
La ventaja le duró apenas tres minutos, porque Cobreloa se fue con todo arriba y una aparición de Christian Bravo, luego de un gran centro de Hernández, le permitió a los locales empatar el partido.
El final fue de miedo: Una posible mano de Mesías en el área de Cobresal, fue vista por Riquelme, otra vez a petición del VAR, y luego de revisar la jugada, decretó ¡penal!
Insaurralde se paró frente al balón y con sangre fría, batió a Requena para decretar el 2-1 en favor de Cobreloa, en lo que significa la primera victoria loína desde que volvió a Primera División.