A pocos días de haberse presentado oficialmente el nuevo uniforme de la Selección Mexicana, la piratería ya vende la camiseta en algunos tianguis capitalinos. Claro, con sus respectivos y evidentes detalles que ponen en tela de juicio su originalidad.

-¿En cuánto la morada con negro de México?-, se le pregunta al vendedor.

-Es rosa, no morado. Te la dejo en 400 pesos. Es original-, responde con precisión para especificar el color.

Entre camisetas del Atlético de Madrid y Bayern Múnich, del América y Cruz Azul, oferta la playera como si no tuviera la intención de mostrarla para que se venda. Pero su exhibición contrasta con la manera de anunciarla. “Llévela, llévela… Bara, bara, la nueva de México que no les gustó nada”, grita con el tono de un comerciante convencido de que el lado negativo con que ha sido recibido el jersey es un gancho perfecto para atraer posibles compradores.

Y le surte efecto. Curiosos se acercan a preguntar por el precio, de cuáles tallas tiene y, sobre todo, si son originales. Acto seguido, coge la camiseta para colocarla sobre las manos del interesado con el propósito de que observe el diseño y sienta el material con que está hecha.

-¡¿400 pesos?! Entonces debe ser réplica-, refiere el interesado.

-Original, señor. Hay que aprovechar ahorita antes de que salgan al mercado y sean más caras-, revira el vendedor con la seguridad de que dicho argumento es mucho más que convincente para que inmediatamente la adquieran.

Informado acerca de las críticas que se emiten hacia el nuevo uniforme del Tri, el comerciante le saca provecho a ello para jugar con ese recurso en su beneficio. “Ahorita la ven fea, horrible, pero ya verán cuando llegue el Mundial y se pase al quinto partido. Todos la van a querer”, agrega a su discurso de vendimia. 

Mientras que algunos se toman el tiempo para pensar en comprarla o no, otros desisten en hacerlo al notar que junto al escudo de la Federación se extiende una figura en vez de rayas, o que el cuello es negro y no rosa, o que hay pequeños hilos colgados en la parte trasera a la altura de la cintura. 

-¿Es lo menos?-, intenta negociar un posible comprador.

-Ya no puedo bajarme más. Si no, no le saco nada, y ya ve cómo ha pegado la pandemia-, sentencia el comerciante para no ceder.

En tanto, la playera del Bayern Múnich se vende a 500 pesos por tratarse del campeón de Europa y del mundo. Sin embargo, bajo la premisa de que ahorita no está de moda, puede rebajarla a 450 a pesar de que “sí está bonita”.