Boca recibió un golpe inesperado en su visita a Sarandí, última parada antes de ir a buscar la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores, el martes en La Bombonera. La derrota ante Arsenal, que hasta anoche ocupaba la última posición en la Liga Profesional, generó dudas de cara al duelo ante Colo Colo.
La realidad es que El Xeneize no ofrece garantías desde la llegada de Jorge Almirón. Aunque se detectaron algunos aciertos futbolísticos, de los que curiosamente por momentos el entrenador decide prescindir, ha ganado y perdido casi en iguales proporciones. Esas derrotas se han dado tanto en el plano local como en el internacional. Entonces, la confianza de ingresar a la fase final de la Libertadores tiene más que ver con el peso del nombre propio que con el rendimiento.
Para no perder buena parte de esa confianza de los hinchas tras una derrota que hizo ruido y que ya es la quinta de su ciclo, Jorge Almirón asumió un compromiso que comunicó casi en forma de promesa al grupo de periodistas que lo esperó luego que decidiera suspender su conferencia de prensa.
“El equipo hizo un esfuerzo enorme y lamentablemente nos vamos con las manos vacías. Pero el martes le prometemos a la gente que vamos a estar de pie otra vez y vamos a jugar una instancia muy importante para nosotros que es la clasificación a la Copa Libertadores y está en nuestras manos”, expresó el DT.
Para el duelo ante Colo Colo, Boca podría perder a Nicolás Figal, que dejó lesionado el partido en Sarandí; aunque podría recuperar a Marcos Rojo, quien sumó minutos con la Reserva ya recuperado de su larga lesión e ingresaría a la convocatoria.
