Marcelo Gallardo ya tiene bien ganado su página dorada en la historia de River. Sin ir más lejos, que tenga una estatua en la puerta del Estadio Monumental deja en claro el amor incondicional de los verdaderos hinchas del Millonario. Si bien es cierto que su actualidad no es la mejor y, en el mundo de las redes sociales -muchas veces convertidas en una cloaca-, sufre algunas críticas desmedidas, el Muñeco no atraviesa sus mejores días como entrenador.
Los resultados marcan el humor de los hinchas en general, pero en River hay un plus: el jugar bien es casi una obligación. “Ganar, gustar y golear”, decía una bandera que se colgaba en las tribunas del Monumental y también es casi un mantra que repiten muchos hinchas. Por eso cuesta ver al River de Gallardo hoy en día, porque no golea, no gusta y últimamente gana poco.
Gallardo la puede dar vuelta, ya demostró ser uno de los mejores entrenadores del mundo. Tiene un muy buen equipo de trabajo y la dirigencia suele responder a sus pedidos, pero la realidad es que 2025 fue caótico y 2026 todavía es una incógnita, pero lo que es una certeza es que la paciencia de los hinchas ya no es la misma.
¿Cuál es el error más grosero de Gallardo en este segundo ciclo?
Desde que Marcelo Gallardo volvió a River a mediados de 2024 no hubo muchas jornadas épicas y recordadas. Probablemente los dos momentos más importantes fueron las victorias en los Superclásicos del segundo semestre de 2024 y del primer semestre de 2025, después hubo más decepciones que alegrías.
Más allá de lo deportivo, el error más grosero de Marcelo Gallardo en este segundo ciclo está en las contrataciones. Muchas de ellas fueron muy caras y los jugadores no estuvieron a la altura, como son los casos de Kevin Castaño, Maximiliano Salas o Lucas Martínez Quarta.
Pero una situación más grave todavía es la de los jugadores que llegaron por pedido suyo y se marcharon al siguiente mercado de pases, tal como sucedió en esta oportunidad con Matías Galarza Fonda, pero anteriormente había pasado con Gonzalo Tapia y Matías Rojas.
No todos los casos fueron iguales
Sin lugar a dudas, la situación de Matías Galarza Fonda es mucho más grave que la de Rojas y Tapia, ya que estos últimos dos llegaron en condición de libres y fueron apuestas a ver si les daba para jugar en River, pero lo del ex Talleres es difícil de explicar.
Los de Núñez desembolsaron 3.5 millones de dólares por un jugador que jamás estuvo a la altura y ahora se marcha a Atlanta United después de jugar 14 partidos, no marcar goles, no brindar asistencias y quedar marcado por sus pésimas actuaciones.
