“Se me complicó un poco el día, hoy sonaron dos veces las alarmas y por eso me retrasé”. Tamir Berman lo dice con absoluta normalidad, aunque hace apenas unos meses que se fue a vivir a Tel Aviv, Israel, para jugar en el FC Bnei Yehuda, de la Segunda División. A esta altura, y pese a estar en estado de alerta decretado por las autorizados, ya un poco se acostumbró al protocolo, a ir hasta el búnker y esperar hasta el aviso para volver a sus actividades.
“Mientras que estás en la ciudad no tenés que preocuparte de nada porque siempre tenés a donde ir. Justo hoy me pasó que estaba en la ciudad volviendo para casa. Y me avisaron que tal vez sonaba la alarma, frené el auto, empecé a caminar y vi un grupo de nenes que salían de un parque, se estaban metiendo en un edificio, los seguí y pregunté si podía entrar, no más por ser correcto, pero siempre te dicen que sí. Suelen ser relativamente grandes los espacios. Y estuve ahí, después salí, a los 10 minutos me volvió a sonar y había avanzado con el auto 100, 200 metros y me metí en otro edificio”.

Últimamente, vivir en Tel Aviv implica bajarse las aplicaciones para estar al tanto de las alarmas y de dónde encontrar un búnker cercano para resguardarse. “Depende del tiempo que te avisan anticipadamente que va a sonar la alarma, y depende de la zona del país en la que estás. Y de dónde viene el misil. Como referencia, solés tener un minuto y medio, dos minutos para entrar al búnker. La recomendación general es estar diez minutos, mínimamente o hasta que te avisen por la aplicación que podés salir. Hay matices, que cuando los misiles son de lejos te suelen avisar 10, 15 minutos antes de que suene. Entonces ya estás preparado, si estás en auto, frenás con tiempo. Y lo que suele pasar y que estuvo pasando estos días en el centro es que si hay muchos misiles juntos es que entrás, tenés que esperar 10 minutos pero te vuelven a decir que te quedes, hasta una hora”.
Tamir tiene todavía un dejo de tonada bien rosarina, porque allí nació. Jugó en Newell’s hasta sus 18 años y, sin contrato y con pocos partidos, decidió emigrar a Italia. Pasó por varios clubes hasta que en el 2025 le surgió la posibilidad de llegar a Israel. La propuesta en principio fue más que tentadora: tiene familia viviendo en el país, podía tramitar la ciudadanía, abrirse a un nuevo mercado después de varios años en el ascenso italiano.

“La idea de dejar Italia después de tantos años y de habernos acomodado fue porque entendimos que eran años buenos para Israel, después de la última guerra y que se iba a tranquilizar todo un poco. Nos interesaba venir a instalarnos y pasar unos años, no sé si quedarnos a vivir, pero quedarnos un tiempo. Sumado a la familia, sumado que es un país relativamente próspero para el fútbol, próspero para vivir, próspero para trabajar. Teníamos ganas de quedarnos, seguimos teniendo ganas”, explica el defensor central sobre aquel impulso.
-¿Estabas interiorizado de toda la situación política?
-Con mi novia nos interiorizamos pero nunca es suficiente hasta que no estás acá, hasta que no lo vivís. No tomás dimensión, porque hay un conflicto permanente, porque nunca descansan en paz. Tienen un sistema militar muy bueno y está diseñado para que salga la menor información posible, para que la gente esté tranquila. Y la gente lo vive así. Además todos han hecho la parte militar y todos saben un poco de qué se trata, entonces está aceptado culturalmente que ellos se encargan lo que se tienen que encargar y ya está. Ya saben dónde están los búnkers, saben cómo les llegan las comunicaciones, saben que están más cuidados acá que en ningún lugar del mundo, entonces no se preocupan.
-¿Cómo fue todo desde que llegaste a mediados del 2025?
-Vine a hacer la pretemporada de verano. Hay diferentes magnitudes de problemas y por suerte mi novia y yo pudimos evitar lo más traumático que es estar en la ciudad cuando vienen esos ataques grandes. Hace poco hubo un ataque muy grande, cayeron muchos misiles en Tel Aviv y ahora los primeros días que no cayeron tantos pero hubo mucho movimiento. Por suerte nosotros en mayo del 2025 no estábamos todavía acá y ahora en esta guerra conseguimos salir de Tel Aviv apenas nos avisaron que Israel había sido atacado, agarramos el auto y nos fuimos, por suerte teníamos adonde ir, tengo parte de mi familia que está en las afueras. Lo más traumático no lo vivimos, así que no sé decir si ya estoy acostumbrado, creo que lleva tiempo, pero de a poco sí. Te vas adaptando pero no para toda la vida. Se cree que ya van a venir años más tranquilos.
-Por tener la ciudadanía, ¿hay posibilidad de que debas hacer el servicio militar o te llamen para el ejército de ser necesario?
-En este momento está un poco más flexible que hace años atrás. Con los últimos gobiernos se flexibilizó con un par de leyes que sacaron y ya no es tan estricto. Mismo el ciudadano israelí promedio tiene maneras de evitar ir a hacer la parte militar si quiere. Yo ya con 24 años es casi imposible que me quieran llamar. Y si te llaman tengo muchas cosas para decir por las cuales no ir, soy deportista profesional, que no hablo el idioma, así que no ese era un problema.

-¿Tenés compañeros que hayan tenido que hacerlo?
-Ahora es un poco más flexible, pero muchos tratan de hacerlo, o lo hacen con menos horas porque sigue sin ser del todo obligatorio, pero te da muchos beneficios. Hace que sea más fácil todo, que pagues menos la universidad. No estoy interiorizado del todo, pero sé que te da beneficios fiscales, de universidad, del transporte público. Y para los trabajos, hay muchos trabajos que te lo piden como requisito o tenés prioridad si hiciste la parte militar. A los más chicos de 18, 19, que van y les pregunté, dicen como que van para cumplir, hacen media jornada y hacen tareas más tranquilas porque están, están clasificados como deportistas y hacen más trabajo de oficina.
-¿Cómo se vive en Tel Aviv?
-Es una ciudad que si no te dicen dónde está, no te imaginás que estás en Israel. Es una ciudad como muy europea, muy nueva, hay una mezcla de gente de todo el mundo increíble. No te da la sensación de que estás en guerra, de que hay militares por todos lados, para nada. Eso sí, te sorprende un poco que acá hay muchos militares entonces vos ves a todos los chicos muchas veces que andan con sus armas grandes y las llevan a todos lados porque no las pueden dejar solas, son los responsables de sus armas y eso te llama un poco la atención. Además que toda la gente tiene el permiso para portar armas entonces es muy normal que gente común ande siempre con su pistola, porque sí, por defensa propia, por cualquier cosa. Es como parte de la vestimenta del día a día. Estábamos el otro día haciendo un asado donde estoy, en un lugar re tranquilo, en un lugar cerrado. Con una familia, amiga, con sus dos nenes y el señor que había venido de afuera, vino con sus nenas, veo que estaba agachándose a jugar con las nenas y tiene como enganchado en el pantalón, a la parte de atrás, la pistola. Y me quedé un rato así, pensando. Literalmente todos tienen la pistola ahí, con los nenes al lado, las tienen descargadas pero están preparados para cualquier cosa.
-¿Cómo hacés cuando tenés que subir al auto para hacer unas compras?
-Lo que sí tenés que planificar es si tenés algún viaje muy largo. Dentro de lo posible tendrías que evitar estar en el medio de la ruta. A gente le pasa… Si no tenés tiempo, las recomendaciones son frenar el auto, poner baliza y alejarte lo más posible del auto. Al inicio nosotros nos fuimos informando porque teníamos dudas, sabíamos que podía pasar en cualquier momento y lo queríamos saber, entonces preguntábamos a todo el mundo. No hay carteles en las esquinas. Si estás acá, ya sabés un poco lo que tenés que hacer y cómo te tenés que manejar. Es una línea sutil porque está tan normalizado que por ahí no te lo dicen.
-¿Todo eso te lo explicaron o tuviste que aprenderlo de alguna manera?
-Son tan relajados con lo que pasa que no te suelen explicar tanto. Pero si sos proactivo, en mi caso mi novia que siempre quiere saber todo de antemano, conseguimos la información y preguntando sí te dicen, te explican, hay aplicaciones, está todo muy bien armado. Debe ser uno de los países más preparados en eso. Leí todos los problemas que tuvieron ahora en Emiratos Árabes, en Dubai, la gente lo sufrió muchísimo porque son países que no están preparados para nada por el estilo, para ningún tipo de catástrofe. Y acá tienen todos los sistemas, las aplicaciones que te informan de todo y sí, estábamos informados de qué hacer.
Campeonato en pausa
Los últimos ataques de Irán sobre Israel, y específicamente sobre Tel Aviv, tuvieron como consecuencia el cierre de actividades y se declaró el estado de emergencia. Por eso, el torneo está suspendido, aunque Berman y su equipo ya volvieron a los entrenamientos.
“El gobierno declaró estado de emergencia hasta el 12 de marzo y ahora lo extendieron dos semanas más, pero es un estado de emergencia con flexibilidad, ya la mayoría de los trabajos están funcionando. Es como el post pandemia, que empezaron a abrir algunas cosas y otras no. Así, muy con pinzas. La gente en general está muy enojada porque les pareció muy pronto para volver a las actividades. Hay mucha frecuencia de ataques. Abrieron los trabajos pero no abrieron las escuelas, sigue siendo una locura todo el tema”.
-¿Y ustedes cuándo volvieron a entrenarse?
-Cuando empieza todo, nosotros nos vamos de la ciudad. Pasan los primeros cuatro días, que fue bastante picante y a la noche, escriben un mensaje en el grupo: ‘Nos vemos mañana a las 9.30, conseguimos un permiso’. Yo no entendía, saco captura de la pantalla y se lo mando a mi primo… ¿Están poniendo que van a entrenar? Sí, es lo que dice en el mensaje. Yo estaba a una hora y media de la cancha, estábamos muy tranquilos acá en comparación a lo que era la capital. Y le escribí al técnico directamente, ‘mirá, estamos acá, nos fuimos de la ciudad, por favor, quiero quedarme acá’. Me dice que sí, no te hagas problemas, no te preocupes, ya va a haber días mejores, me responde. Lo tienen un poco más naturalizado. Entrenan dos días, el quinto día de la guerra y el sexto día a la noche me escribe una persona del club y me pone ‘mañana, entrenamiento obligatorio para todos’. Yo sabía que de los extranjeros que hay, que hay uno solo, no estaba acá en el país. De nuevo le escribo al técnico y le digo ‘ésta es mi situación, estamos acá con la familia, yo me estoy entrenando solo pero tenemos miedo, cada vez que suena la alarma no la pasamos bien, me gustaría tener un poco más de tiempo hasta que al menos pueda solucionar que mi novia se vaya del país’. Y me dice: ‘las cosas ya están bastante tranquilas, no va a haber ningún problema. Y si tenés miedo, hay un compañero tuyo que vive a diez minutos de donde estás, así que puedes viajar con él’“.

Finalmente, el entrenador le permitió quedarse un día más, además del día libre para todo el equipo, y se sumó a los entrenamientos. “Las cosas se calmaron un poco, así que volví a entrenar y ya estoy con el equipo”.
-¿Y en los partidos que pasa si suena una alarma?
-Esa parte todavía me queda pendiente porque todavía no conviví con eso, recién ahora estoy empezando a convivir con el tema de la guerra y los entrenamientos, hace dos días, tres días que volví a entrenar con el equipo. Depende mucho de la situación. Yo sé que en la Primera División, la mayoría de los extranjeros se fueron todos. Y que recién ahora están empezando a volver. Ellos como yo todavía no tenemos la experiencia de cuando se vuelva jugar, que seguramente sea sin público, qué pasa si hay alarma. Pero mi sensación es que sí, que va a ser convivir por un tiempo porque se estima que va a durar, un mes tal vez y en algún momento antes de que esto termine quieren volver a jugar. Seguramente sea así, se juega, si la parte militar autoriza que se juegue, sin público, con media cancha, lo que digan. Y después si hay alarmas, la cancha tiene que estar preparada para que esa cierta cantidad de gente que aceptaron vaya a los refugios de manera rápida.
En lo futbolístico dice que están lejos del objetivo, que era lograr el ascenso. Séptimos en la tabla pero con chances matemáticas (a seis puntos del segundo equipo y con 15 en juego) y aún peleando la Copa Gviaha Medina, en la que deben jugar las semifinales. Dice que la ciudadanía le podría abrir puertas a futuro, que por eso esta apuesta de llegar a un país en el está aprendiendo hebreo y en el que aún se acostumbra a vivir entre alarmas y búnkers.







