La nueva derrota de River despertó muchas críticas para Marcelo Gallardo. El entrenador, que se fue expulsado ante Argentinos, es uno de los principales apuntados por el mal momento futbolístico del equipo y muchos hinchas lo señalan como el máximo responsable. Sin embargo, para Sebastián Vignolo, es “el último que se tiene que ir”.

En su programa ESPN F90, el Pollo se despachó con un editorial respaldando al Muñeco y apuntando contra varios futbolistas del Millonario: “Para mí no vale carajearse a cada rato. Si querés vamos al vestuario y nos matamos a piñas. Dentro de la cancha, en un momento de crisis, no vale“.

Acuña con Rivero… Acuña campeón del mundo. Rivero, un pibe que vendía alfajores hace nada… lo tiene que ayudar, no zamarrearlo ante 80.000 personas“, ejemplificó el conductor, haciendo referencia al cruce del lateral izquierdo con el zaguero en la caída ante Tigre.

Luego, puntualizó en el encontronazo entre Gonzalo Montiel y Juanfer Quintero en La Paternal: “Si ellos se pelean, estoy viendo pelearse a mi vieja y a mi viejo para River. Cuando hay un incendio, lo que hay que hacer es agarrar la manguera y apagarlo, no tirar más kerosén. Los trapitos adentro”.

La defensa de Vignolo a Gallardo

A la hora de hablar del Muñeco, reconoció: “El hincha de River está dejando de creer en su estatua, está dejando de creer en su tatuaje. Está dejando de creer en tal vez el mejor técnico de su historia. Para mí es el Favaloro de River, es el que le cura el corazón”.

Sin embargo, remarcó: “Gallardo sigue siendo el escudo de River, inclusive del presidente que llegó hace 10 minutos. Si el hincha deja de creer en Gallardo, yo no sé en quién va a creer. Para mí es el último que se tiene que ir… tiene que volver a dejar el corazón en la mesita de luz. Es el único capaz de sacarlo de esta crisis“.

DATOS CLAVE

  • Sebastián Vignolo afirmó que Marcelo Gallardo es el último que debe irse de River.
  • El conductor comparó al Muñeco con René Favaloro por “curar el corazón” del club.
  • Vignolo criticó a Marcos Acuña por recriminar al juvenil Rivero ante 80.000 personas.