Algo insólito está pasando en el Atlético de Madrid, y no sorprende que la relación de los argentinos con el Cholo Simeone —otro compatriota— no siempre haya sido del todo positiva para los nuestros. Se trata del caso de Thiago Almada y su posible salida del Colchonero.
Hay cosas del Atlético de Madrid que realmente me cuestan comprender. No soy fan del Cholo Simeone, he sido crítico con su tarea, sobre todo en los últimos cuatro o cinco años. Pero la gestión de los jugadores argentinos ha tenido más altibajos negativos que positivos.
Un ejemplo es el caso de Thiago Almada. Llegó como una de las grandes figuras del mercado, presentado en el estadio como el nuevo crack del Atlético. El propio futbolista declaró que era el sueño de su vida jugar allí —y es cierto: hay fotos suyas de muy chico con la camiseta del club—.
Tras pasos destacados por la MLS, Botafogo y Lyon, arribó ilusionado. Al principio, Simeone parecía valorar su talento: un jugador titular en la Selección Argentina y que muy probablemente lo sea en el debut ante Argelia en el Mundial 2026. Sin embargo, su presente está muy lejos de aquellas expectativas. Fue al banco sin ingresar contra la Real Sociedad; luego jugó apenas 13 minutos ante Girona, media hora contra Valencia y 14 contra el PSV.

Thiago Almada en Atlético de Madrid. (Foto: Getty).
La última vez que disputó una buena cantidad de minutos fue ante un rival menor en Copa del Rey. Desde la lesión que sufrió, ha tenido muy poca continuidad. Pasó de ser un titular habitual a un jugador sin preponderancia. ¿Por qué? Primero, esa lesión importante truncó su arranque. Además, con pocos meses transcurridos, es pronto para evaluar del todo un fichaje. Aun así, resulta sorprendente que ya se hable de una potencial salida.
No se entiende del todo la gestión del mercado del Atlético. Según medios españoles, Almada llegó como reemplazo de Ángel Correa, pero su posición natural es más retrasada: compite en la zona media con jugadores como Baena, Gallagher, De Barrios (que está rindiendo a gran nivel), Nico González o incluso Raspadori, que le ganan la pulseada por características o roles distintos.

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Hoy juega poco. Según El Larguero de Cadena SER, Almada sería el futbolista a vender en el próximo mercado para incorporar un mediocampista más novedoso. Aunque aún no tiene ofertas concretas, sí genera interés en la Premier League. En seis meses acumula apenas unos 570 minutos, equivalentes a seis partidos completos. Y con el Mundial a solo seis meses, enfrentará un escenario incierto: ya sea peleando por un lugar en el Atlético o buscando nuevos aires mediante cesión (poco probable) o venta definitiva.
Es increíble considerando la inversión: el Atlético pagó una suma multimillonaria por él (alrededor de 40 millones evaluados, adquiriendo aproximadamente la mitad del pase, según Fabrizio Romano). Almada es un jugador creativo, punzante, con gol y asistencia, cualidades que demostró en MLS, Brasil (incluso en Copa Libertadores) y su breve paso por Lyon. Se esperaba que fuera clave en la transición hacia un Atlético más ofensivo y creativo.
Más allá de esto, otros argentinos también atraviesan momentos complicados: Nahuel Molina vive una de las peores etapas de su carrera desde hace años; Nico González se está adaptando; Giuliano Simeone aporta sacrificio y desgaste, pero le falta efectividad en los metros finales; y Julián Álvarez pasa por su peor momento en el club, influido en parte por los esquemas tácticos.
Thiago Almada es uno más que paga esta situación: llegó ilusionado a un club que ahora le resta continuidad de cara al Mundial. No creo que peligre su lugar en la selección —es titular, cambió la cara del equipo en partidos recientes y le dio nuevos socios a Messi—, pero necesita minutos. Y, por ahora, en el Atlético no parece que vaya a tenerlos con regularidad.







