Uno de los jugadores con mayor proyección en Colo Colo es el mediocampista Vicente Pizarro. El "Mini Kaiser" como lo apodan en las instalaciones del conjunto albo es el hijo de Jaime Pizarro, ex jugador del Cacique, y quien ha tenido una irrupción en el equipo titular en este Campeonato Nacional.

Pizarro de tan solo 18 años de edad, partido a partido se comienza a ganar el cariño de los hinchas del Cacique, todo gracias a sus buenas actuaciones en el cuadro que dirige Gustavo Quinteros. Pero, su padre es cauto, y así lo hizo saber en una entrevista con La Redgoleta de Redgol en donde habló en extenso acerca del presente que vive su hijo.

“El corazón es generoso cuando uno habla de sus hijos o nietos. En el caso de Vicente, qué rápido ha pasado el tiempo. Él nació el año que Colo Colo sale campeón en la quiebra. Tiene un recuerdo muy especial además por ese momento", señaló el campeón de la Copa Libertadores 1991 

"He tenido la posibilidad de acompañarlo y verlo desde la distancia, estar en un Sudamericano sub 15, sub 17, en un Mundial sub 17 con amigos y compañeros con los que ha compartido muchos años. Me alegro muchísimo de verlos a ellos también en competencia. Es una alegría y satisfacción”, agregó el Kaiser.

Y es que el joven zurdo tiene visión de juego, dinámica y precisión en los pases, algo que los hinchas albos ya lo comienzan a comparar con su padre. Ante esta situación, Pizarro indicó que “es un tema difícil, a él desde chico le preguntaban si iba a jugar como su papá. Siempre he pensado que él tendrá que ver si le gusta, si tiene las condiciones, si quiere prepararse o no. Nuestra sociedad es así, hay un afán comparativo que está bien y a veces razonables, pero eso nos ha acompañado mucho tiempo. Soy partidario de su libertad, que él decida y vaya adelante con lo que le parezca adecuado. Es su felicidad la que debe potenciar”.

El ex mediocampista reveló que siempre está aconsejando a su hijo acerca esta profesión y el consejo que más le repite es el que “enfrente esta actividad con pasión, dedicación y compromiso, eso es todo. Lo que viene después, la diferencia que pegue en el palo y entre o salga, es muy grande”.

“Nosotros lo que hacemos es ver otros partidos, entre todos con la familia. Opinamos sobre el fútbol en general y no su caso puntual, a uno tampoco le corresponde. Hay gente encargada de eso. Nunca le he mostrado algún partido mío, jamás. Me da entre pudor y vergüenza”, finalizó.