Si el panorama deportivo de Everton de Viña del Mar ya era desolador, con un equipo ruletero que es colista de la Liga de Primera con 0 punto, la infraestructura le terminó de dar la espalda.

Tras el multitudinario concierto de Chayanne, el 14 de febrero, las imágenes del campo de juego de Sausalito que se viralizaron son dignas de una cancha de barrio: tierra a la vista, sectores sin una brizna de pasto y un deterioro que hace imposible la práctica del fútbol profesional.

Las fotografías del terreno de juego encendieron las alarmas en el cuadro “Oro y Cielo”. Tras el evento masivo, el estándar de Primera División desapareció de la Ciudad Jardín:

  • Estado crítico: Amplias zonas quedaron reducidas a tierra, emulando el “calvario” que vivió el Santa Laura hace un tiempo.
  • Sin localía a la vista: El proceso de recuperación del césped podría tardar semanas, obligando al equipo de la Región de Valparaíso a buscar refugio lejos de su gente.

La imagen que se viraliza en redes sociales

Everton ya venía de ser “visitante” en su propia región. Debido al montaje del escenario, en la fecha 3 ya debió trasladarse, y ahora el exilio parece extenderse. La principal opción sigue siendo el Estadio Nicolás Chahuán Nazar de La Calera, un reducto de pasto sintético que dista mucho de la mística de Sausalito.

EL PEOR MOMENTO PARA EL “TORTA” OPAZO

Esta noticia cae como un balde de agua fría justo cuando el club se prepara para presentar a Óscar Opazo (quien se realiza exámenes médicos entre hoy y mañana). El lateral derecho llegará a un equipo que no solo es colista absoluto del torneo, sino que ahora ni siquiera tiene estadio para intentar revertir la racha negativa.

Mientras el “Torta” se pone la camiseta en medio de las críticas de traición desde Valparaíso, su nuevo equipo tendrá que seguir peregrinando por la zona central para encontrar una cancha digna.