Parece una teleserie de nunca acabar. El partido de Huachipato y Universidad de Chile se sigue jugando y eso que no aún comienza estando pactado para el domingo 8 de febrero a las 12:00 en el CAP sin público alguno.

En una decisión que raya en lo absurdo y demuestra un desconocimiento total de la logística deportiva, el Delegado Presidencial del Biobío, Eduardo Pacheco, ha transformado el duelo entre acereros y azules en un verdadero calvario institucional.

No bastó con decretar que el partido de este domingo 8 de febrero (12:00 horas) se juegue a puertas cerradas, sino que ahora pretende imponer condiciones de viaje inhumanas para el plantel visitante.

Eduardo Pacheco, Delegado Presidencial del Bío Bío.

La “brillante” idea de Pacheco: Viajar y jugar

Por si el daño económico fuera poco para Huachipato, Eduardo Pacheco lanzó una petición que ha generado indignación en el ambiente futbolístico: exigió que Universidad de Chile viaje desde Santiago el mismo domingo por la mañana para evitar “banderazos”.

Esta improvisación de la autoridad obligaría a los jugadores de la “U” a realizar un trayecto de cientos de kilómetros horas antes de un partido de alta exigencia física, ignorando cualquier principio de descanso y profesionalismo deportivo.

Si consideramos que el encuentro está pactado para el mediodía, los azules tendrían que viajar entre 7-8 am, es decir, despertar a las 5 am para trasladarse al aeropuerto, tomar el vuelo y enfilar derechamente al CAP, sin mediar descanso alguno.

La respuesta azul: Respeto a la planificación

Pese a la presión de la Delegación, la directiva laica ha sido tajante. El equipo de Francisco Meneghini no aceptará la insólita sugerencia y mantendrá su itinerario original: viajar el sábado después del entrenamiento para asegurar una concentración adecuada.

Mientras las autoridades gubernamentales sigan optando por la prohibición y la improvisación en lugar de la gestión eficiente, el Campeonato Nacional 2026 seguirá degradándose ante la mirada atónita de hinchas, abonados y clubes que ven cómo su patrimonio se esfuma por decisiones de escritorio.

Huachipato recibirá un duro golpe económico por la falta de público.

El golpe de gracia a las finanzas “acereras”

La administración de Huachipato recibió con “desazón” la confirmación de jugar sin público en el Estadio Huachipato CAP. Esta medida no es solo un golpe al espectáculo, sino una puñalada financiera: el club dejará de percibir cerca de 150 millones de pesos por concepto de recaudación, venta de comida y operatividad. En un fútbol que clama por recursos, la autoridad prefiere cerrar las puertas antes que garantizar la seguridad en una zona bajo Estado de Catástrofe.