La observación del Ranking de la ATP que muestra a Eliot Spizzirri en el puesto 85 podría minimizar la gesta de Jannik Sinner para clasificar a los octavos de final del Abierto de Australia en el que defiende el título de campeón, pero la realidad es que el italiano no solo tuvo que batallar contra el estadounidense sino también contra su propio cuerpo para revertir un partido que, para colmo, lo encontró en desventaja desde el primer set.

No hubo excusas para ese primer parcial, porque Spizzirri se lo llevó por 6-4 sin que el número uno del mundo diera señales de complicaciones físicas. Pero ya a partir del segundo, aunque en conferencia de prensa el italiano dijera que los calambres comenzaron en el tercero, se lo vio muy limitado en su movilidad a medida que el termómetro escalaba minuto a minuto en Melbourne Park.

Sabio pese a su juventud y acostumbrado a los grandes escenarios, Sinner trasladó a su rival toda la presión de estar en posición de derrotarlo, ajustó el saque y eligió con sabiduría qué puntos jugar, para lograr un quiebre estratégico que le permitió llevarse por 6-3 el segundo set.

Pero en el tercero, todo pareció terminar. El italiano sintió que las piernas se le entumecían y las dificultades se hacían evidentes en la simple acción de caminar. También sus brazos parecían estar agarrotados y Spizzirri lo aprovechó para tomar rápida ventaja de 3-0. Si fue mérito propio o déficit de su rival el haber podido salir de esa situación de apremio para dejar el set 3-3 es muy difícil de determinar, pero a partir de allí todo comenzó a cambiar, por Sinner y porque el destino también estuvo de su lado.

El número uno del mundo solicitó atención médica, pero su postura corporal no pareció cambiar demasiado. Poco después, se dio la orden de cerrar el techo del estadio por la escalada de temperatura que rozaba los 35 grados y aquello lo ayudó a ganar todavía mayor precisión desde el saque para defender lo propio. Así logró quedarse por 6-4 con un set que parecía imposible.

La regla de calor que rige en Australia dispone un cooling break en aquellos partidos que estén disputándose bajo 35 grados y se vayan a más de tres sets, por lo que Sinner ganó diez minutos más para recuperarse en el vestuario. A su regreso, volvió a manejar cada uno de los puntos, a elegir cuándo hacer el esfuerzo y cuándo no, para llevarse el set otra vez por 6-4 y con ello un partido que parecía imposible.

¿Qué dijo Sinner sobre sus calambres?

En la rueda de prensa posterior a su victoria, Jannik Sinner se refirió a los calambres que lo afectaron a lo largo del partido y a cómo se las ingenió para de todos modos salir adelante. “Hacía calor. Empecé a sentir calambres en el tercer set, que poco a poco se fueron. Ahora conozco un poco mejor mi cuerpo con algo de experiencia y trato de manejar ciertas situaciones mejor. Intenté relajarme un poco durante el tiempo que cerraron el techo, eso ayudó. Estaba solo, no había tratamiento. Me estiré, me tumbé cinco minutos, tratando de relajar los músculos y bajar un poco la temperatura corporal. Eso fue todo”, dijo para desdramatizar una situación que realmente fue dramática.

Y agregó: “Intenté mover la pelota pensando siempre en el siguiente golpe. Normalmente a veces juego de manera más directa, pero hoy fue más bien: la coloco ahí porque quiero que me la devuelva a este lado. Eso me permitió moverme menos y me ayudó. El tenis es un juego muy mental. Intenté mantenerme lo más tranquilo posible. Con la experiencia que he acumulado y lo que pasó en Shanghái, hoy intenté gestionar la situación de manera muy diferente, y eso ayudó. La clave es mantener la calma y pensar de manera positiva”.

Data clave

  • Jannik Sinner avanzó a octavos del Abierto de Australia tras vencer al estadounidense Eliot Spizzirri.
  • El encuentro se disputó bajo condiciones extremas con temperaturas que alcanzaron los 35 grados Celsius.
  • La organización ordenó cerrar el techo del estadio y aplicar un break de diez minutos.