Lo que comenzó como una salida necesaria de Colo Colo para buscar minutos, se ha transformado en una pesadilla para la otrora joyita alba Matías Moya que ya había tenido problemas con Jorge Almirón cuando estaba el DT argentino en Macul.

El atacante de 27 años, que rescindió su contrato con los albos al no ser considerado por el técnico Fernando Ortiz, vive horas de máxima incertidumbre mientras el mercado de fichajes llega a su fin.

Aunque Moya venía de jugar la temporada 2025 a préstamo en Deportes Iquique, su regreso al norte quedó descartado de la manera más cruda posible. Fue el propio presidente de los “Dragones Celestes”, Cesare Rossi, quien sentenció al jugador con una crítica lapidaria sobre su rendimiento en el año donde el club terminó perdiendo la categoría.

“Matías Moya no tuvo un nivel importante el año pasado; creo yo que no está para el nivel de lo que queremos nosotros ahora”, disparó Rossi en el medio Tierra de Campeones, dejando claro que el perfil del delantero no encaja en el nuevo proyecto iquiqueño.

Matías Moya recibió un portazo de Deportes Iquique

¿Y Ñublense?

Con Iquique fuera de la ecuación, todas las fichas estaban puestas en un retorno romántico a Ñublense. En Chillán, Moya vivió sus mejores años (2021-2022), siendo pieza clave en la clasificación histórica a Copa Libertadores. Sin embargo, pese a la necesidad de los “Diablos Rojos” de reforzarse tras un 2025 para el olvido, la oferta formal sigue sin aparecer en el escritorio del representante del jugador.

Un historial que juega en contra

La carrera de Moya ha ido de más a menos. Formado en River Plate, su llegada a Colo Colo a finales de 2022 generó altas expectativas que nunca pudo consolidar. Las lesiones y la falta de regularidad lo fueron relegando hasta terminar cortado por el cuerpo técnico albo. Hoy, con el pase en su poder, el jugador formado en la “Banda Sangre” arriesga quedarse seis meses sin jugar si no logra cerrar un acuerdo antes de la medianoche de este jueves.