El fútbol chileno se prepara para despedir a uno de sus talentos más puros. En la antesala del debut de Deportes Iquique en la Liga de Ascenso, Edson Puch rompió el silencio y confirmó lo que muchos temían pero comprendían: el 2026 será el año del cierre definitivo de su carrera profesional. El delantero, símbolo absoluto del club, quiere colgar los botines en el lugar donde todo comenzó.
Para Puch, esta temporada no es un trámite más. El atacante asume su rol de capitán y referente con una madurez que trasciende el área rival. Su foco ahora está puesto en el legado que dejará en el camarín del Tierra de Campeones en un equipo que hizo una feroz limpieza.
“El año es muy especial para mí por ser el cierre de mi carrera y hacerlo aquí en mi club. Lo crucial para mí hoy en día es guiar a los jóvenes y ser un ejemplo tanto dentro como fuera de la cancha”, confesó el “Comando”.
El factor humano: La familia por sobre el balón
A pesar de que su nivel futbolístico sigue vigente y que muchos creen que podría extender su estadía en el profesionalismo, el iquiqueño fue honesto sobre los motivos que lo llevan a tomar esta decisión. La competitividad sigue ahí, pero el desgaste y el deseo de recuperar tiempo personal ganaron la pulseada.
- El descanso necesario: “Creo que ya es un momento en que quiero descansar. Podría jugar uno o dos años más, pero se necesita ese tiempo para ser padre”, explicó con sinceridad, dejando claro que sus prioridades hoy están lejos de las luces del estadio.
El sueño del tricampeonato de ascensos
Puch ya sabe lo que es devolver a Iquique a la división de honor; lo hizo en 2008 y recientemente en la épica campaña de 2023. Sin embargo, su ambición competitiva le impide retirarse de forma pasiva. El objetivo es uno solo: despedirse con un nuevo ascenso bajo el brazo.
“Nuestro objetivo es partido a partido. El ascenso es largo y constante hasta fin de año”, afirmó el delantero, llamando a la calma y a entender que el camino hacia el éxito final se construye cada fin de semana.
Con el retiro de Edson Puch, se empieza a cerrar un capítulo dorado no solo para los Dragones Celestes, sino para una generación de futbolistas que entendió el juego con una magia distinta. El último baile ya comenzó, y todo Iquique espera que termine con una vuelta olímpica.
