El fútbol chileno ha sido testigo de uno de los movimientos más inesperados de este mercado de pases 2026 que aún sigue vigente pese al inicio de la Liga de Primera y el pronto inicio de la Primera B.
Yonathan Andía, lateral que hace solo unos años vestía la camiseta de la selección chilena y la de Universidad de Chile, reemplazando a Matías Rodríguez en la temporada 2021, ha sido oficializado como nuevo refuerzo de Deportes Iberia, club que competirá este año en la Tercera División B.
A sus 33 años, el “Cachorro” deja atrás el circuito del fútbol profesional (ANFP) para integrarse a la quinta categoría del balompié nacional, regida por la ANFA. Este descenso no es solo una categoría, sino un cambio de paradigma total para un jugador que supo estar en la élite del deporte local.
La historia de Andía está marcada por el esfuerzo. Su explosión ocurrió en Unión La Calera durante 2020, donde su gran despliegue por la banda derecha lo llevó a ser considerado por Reinaldo Rueda para la Selección Chilena. De hecho, debutó oficialmente en las Eliminatorias para Qatar 2022 frente a Perú, un hito que coronó con su traspaso a la Universidad de Chile en 2021.
En el Centro Deportivo Azul permaneció tres temporadas, donde pasó de ser titular indiscutido a perder protagonismo en un equipo que peleó constantemente en la parte baja de la tabla. Tras su salida a fines de 2023, inició un periplo que lo llevó por Deportes Iquique, Deportes Copiapó y Deportes Limache, siendo con este último subcampeón de la Copa Chile 2025.
La apuesta de Iberia de Los Ángeles
Para Deportes Iberia, el fichaje de Andía representa un golpe de autoridad y una inyección de jerarquía sin precedentes para la categoría. Contar con un jugador con experiencia en estadios llenos, torneos internacionales y procesos de selección es un lujo que el equipo angelino espera capitalizar para lograr el ascenso rápido desde el fútbol amateur.
Un quiebre en su trayectoria
La llegada de Andía a la Tercera B instala el debate sobre la vigencia del lateral. Si bien con 33 años aún tiene edad competitiva, salir de la estructura profesional reduce drásticamente su visibilidad. Su apuesta parece ser más personal y regional, buscando liderar un proyecto desde las bases en una categoría donde su nivel debería, en teoría, sobresalir con holgura.
