El camino de la Selección Mexicana rumbo a Qatar tuvo una nueva escala en Santa Úrsula. Luego de la sufrida victoria en Jamaica y todas las dudas que con ella se generaron, el Tricolor regresó a casa para tratar de sumar otros tres puntos que lo acercaran más a la justa que se celebrará a finales de año.
Un Estadio Azteca casi desolado por un castigo a medias fue testigo de un México que buscó correr el trámite del encuentro, aunque con pocas ideas claras, esto ante un equipo de Costa Rica que venía a jugarse una de sus últimas cartas con miras a mantener vivas sus esperanzas mundialistas o al menos de repechaje.
Como ha sido su sello en la mayoría de los partidos del Octagonal, el equipo de Gerardo Martino no explotaba. La pelota transitaba de un lado a otro, no había profundidad y los arrebatos individuales de Lozano eran lo más peligroso de un conjunto azteca que a la hora de defender mostraba carencias que de no ser por errores de definición ticos los pudo poner en desventaja.
¿Quieren seguir viendo así al @EstadioAzteca en los partidos de @miseleccionmx? ��
¿Verdad que no? Ya se saben la respuesta… ��
�� https://t.co/ckjgG0wgOm pic.twitter.com/t2kkVW8NHZ
— Bolavip México (@BolavipMex) January 30, 2022
La inoperancia mexicana no fue indiferente para Martino. El Tata modificó su medio campo para el segundo tiempo con Romo y Pineda en busca de una mayor dinámica. Los hombres en ataque requerían socios más cercanos a ellos para empezar a preocupar realmente a un Keylor Navas que, en líneas generales, había tenido una tarde tranquila.
Las llegadas eran más que escasas, pero la suerte estuvo a nada de sonreírle al Tricolor en un intento de centro del Chaka Rodríguez que tomó dirección de portería, techó a Navas y cuando parecía que se colaba a segundo palo, el travesaño se atravesó para darle pira vida a los ticos en el encuentro.
El cronómetro seguía su marcha y el gol no caía. Costa Rica no se salía de la suya y defendía con todos sus hombres en campo propio, nada los haría cambiar esa postura, solamente algún contragolpe o una pelota parada en la que pudieran encontrarse tres puntos de oro, de lo contrario, todos a defender el empate con la vida.
Con más inercia que argumentos, México merodeaba el área costarricense y se quedó a nada de romper el cero en una pelota que Luis Romo recogió cerca de la línea para patear a gol, pero para su mala fortuna el larguero se atravesó. La visita se salvaba y parecía que la anotación se negaba a caer.





